Contribuciones insurreccionales a la lucha contra la Carcel

ÓRDAGO. Sobre una huelga de hambre

Poner en juego la propia vida al descubierto, es entender que no queda abierta otra via para la lucha. Que las condiciones a las que la represión ha reducido la existencia, hacen de la revuelta una autolesión, con un final si se quiere, definitivo en cualquier sentido.

Si realmente es cierto que todas las puertas para la confrontación se cierran, que estas condiciones tan extremas se materializan, o que en cualquier caso, sea justificable la propia destrucción física en vez de la de nuestros enemigos, cuando se opta por una huelga de hambre, no es el análisis que persigue este texto, sino más bien, y en torno a acontecimientos cercanos en el tiempo, descifrar hacia donde apuntan las intenciones de un modo muy concreto de entender el enfrentamiento con el Estado, y la triste y patética interpretración a la que solo saben llegar la hastiante izquierda y demás puntales del Capital: sindicatos, artistas, intelectuales, vedettes,?

Pero antes, unas notas para la suspicacia:

1- Estas palabras no se vierten al margen de los acontecimientos, sino más bien asumiendo, desde el ojo del huracán, las consecuencias de unos planteamientos destinados a sufrir todo el peso de la ley: parlotear contra el sistema no lleva a la cárcel, da fama.

Realmente nunca debería ser necesario hacer este tipo de advertencias, pero hay mucho imbécil suelto.

2- Si bien los hechos a los que se hace referencia, es a la huelga de hambre mantenida por los 7 de Grecia, por complicidad, conocimiento, y largo tiempo batallando de la mano, nos atenemos únicamente a la postura mantenida por uno de los huelguistas. Serán los demás si quieren, los que se tengan que ir sumando o restando a la misma.

3- Vaya también por delante, que la alegría que sentimos al ver en la calle a estos compañeros no se puede describir con las palabras de este mundo, pero que no olvidamos, no podemos ni queremos. Es la misma alegría que sentiríamos al ver salir a otros muchos compañeros a los que por estos derroteros se está enterrando.

Muchas pueden ser las razones que empujen a decidir una huelga de hambre. Lo que en la calle puede parecer una medida por la que jamás se apostaría, bajo la presión del mako y todo lo que ello comporta, las cosas ya no se ven tan claras. La desesperación es, probablemente, la atmósfera insoportable que desajusta todos los esquemas tan firmemente preparados en otros lugares donde la condición de reo no es tan palpable. En cualquier caso, con desesperación o sin ella (no será aquí donde se encierre la subjetividad en una cartilla de principios psicológicos), lo que seguro no se busca con esta medida, es enternecer ni sacar a flote el sentimiento caritativo de la misma masa social que nos condena todos los días con su domesticado ¿juicio popular?: no estamos aquí para dar pena, nunca ha sido este el objetivo de nuestras acciones y no tiene porque empezar a serlo ahora. Esta acción, es continuación de las otras, sólo así puede ser entendida.

Resulta curioso observar como desde el principio, tanto de la detención como de la huelga, los comunicados lanzados desde dentro eran cuanto menos bombas incendiarias, y la correspondiente respuesta desde amplios sectores fuera fue, lo que sólo podemos denominar, extintores de las llamas de los primeros. Bajo las máscaras de la reivindicación humanitaria, todas las Madres Teresas de Calcuta que nos echan a los leones siempre que nos salimos del redil, esta vez se afanan para salvarnos de las fieras, queriéndonos demostrar, además, que no es posible vivir (luchar) fuera de ese recinto.

Desde todos los ambientes ha habido compromiso con la causa: la ministra, el ¿movimiento de movimientos? (!?), los eurodiputados, IU, CGT, CNT, las vanguardias artísticas de la izquierda? Todos a su manera ocultando un conflicto y barriendo en lo posible, como quién no quiere la cosa, para casa. Los unos, mostrando la cara humanitaria de las instituciones incluso para con los más traviesos (todos somos hijos de dios, aunque algunos no lo quieran); los otros, hablando de derechos humanos y de la ¿injusticias? del capitalismo que sólo el posibilismo plataformista está en condiciones de afrontar; y los de más allá, obligados por las circunstancias, nos vuelven a vender la sacrosanta moto del empuje histórico que todavía les sopla.

¡Pendejos!

Luego cómo no, a todo el ¿espectro antagonista? no le entra un piñón por el culo con tanta autocomplacencia, se creen los reyes del mambo, y lo único que han sido es el resorte que el sistema necesita para encauzar cualquier amago de descontrol. (La autocomplacencia de los gobernantes, está claro, se entiende)

Si el motivo por el que se produjo la detención fue destapar una guerra social encubierta, la razón por la que se les ha liberado ha sido volver a ocultarla. Siempre es preferible presentar los hechos como una ¿injusticia?, un pequeño desmán que el propio sistema es capaz de subsanar, esto es, siguiendo los cauces permitidos, a dejar extender la idea de que esta paz, es la paz del cementerio, y que todo lo que no sea imponer nuestros intereses son las trampas de la ilusión.

Aceptar los golpes recibidos como una ¿injusticia?, más allá de lo que representa este mundo, es aceptar que los golpes que nosotros damos también lo son. Y esto a lo único que conduce es a hacer distinciones entre represaliados: unos son víctimas, y otros son culpables. Cuando la realidad en un enfrentamiento consiste en tomar partido y actuar en consecuencia: más que justo o injusto, es la guerra.

La torpeza llega a tal punto, que mientras el propio interesado encuadra su detención dentro de una guerra social abierta, y deja constancia, que no se identifique con su lucha todo aquel que no haga causa común en su solidaridad con los prisioneros de otras partes del Estado en condiciones de menos ¿glamour? mediático (a los que se llega a criminalizar mucho más que a cualquier otro delincuente, por miedo a ser confundido con ellos), se sigue erre que erre instrumentalizando por los lobbies alternativos para separar entre antiglobalizadores y terroristas. Esta es la muestra más evidente de que por un lado, no sólo es el Estado por su funcionamiento quien recupera de una forma mecánica las luchas, y a la vez, que al generar conflicto, se esfuman todas las supuestas barricadas compartidas: muchos son los que viven de esta paz, aunque no estén en nómina.

No se ha querido entender el órdago arrojado con la huelga de hambre: desde aquí se está dispuesto a todo, lo único que queda, la propia vida, está sobre la mesa. Y vosotros, los de la calle, ¿hasta donde llegáis? Al grito de ¡arriba los que luchan! se ha respondido en muchas ocasiones con la pantomima, con el seguir tirando de las vías muertas de la democracia. Cualquier cosa que se hiciese se daba por buena: legitimar el sistema, encubrir el conflicto, criminalizar a otros represaliados, comida de genitales a diestro y siniestro,? Si de esto se trataba, no era necesario que nuestros compañeros hubieran ido hasta Grecia a montar jaleo (aunque en ningún caso es necesario, más bien contraproducente). Para hacer ruedas de prensa, tocamientos a los políticos, y hablar en los mismos términos que cualquier agrupación cristiana, nos inventamos una campana sindical más, o de integración social, y asunto solucionado.

El ridículo ya roza el mal gusto con las huelgas de hambre rotativas (!?), se ve que en la calle a muchos ya sólo les queda para luchar pasar ¿hambre? por un rato, dar pena a las viejas, y caricaturizar la lucha con la que otros se juegan la vida. Si unos lo hacen por represión, los otros por cobardía.

No nos confundamos, los 7 han salido porque han puesto su vida en ello, las sucursales anticapitalistas de Estado solo han cubierto el expediente para el que se las mantiene (por el que se las permite): evitar cualquier sobresalto que pueda provocar verdaderos focos de lucha.

Sobre la capacidad de los anarquistas hoy para irrumpir en la cárcel y sacar a los compañeros, no creemos que nadie se haya llevado a engaño, todos conocemos nuestras limitaciones y en torno a ellas actuamos. La huelga de hambre fue una decisión cuyo extremo sólo era puesto por los propios huelguistas. Lo que se pidió a la calle, valentía, sólo es algo que nosotros mismos podemos responder: hasta que punto arriesgamos nuestra estancia en este grado penitenciario, el cuarto; hasta que punto nos creemos nuestro propio mensaje: todo este mundo es una cárcel. Que cada cual se rinda cuentas.

De todo lo que nos queda en el tintero, hay una pregunta (varias), que debería ser contestada en este decorado en el que muchos se han limitado a escenografiar, y refleja hasta cierto punto, lo aquí expuesto: sobre la huelga de hambre coincidente en el tiempo de los presos FIES del módulo de Huelva por la muerte de Paco Ortiz, éstos, ¿no tienen razones humanitarias?, ¿que pasa con la ministra, sindicatos, plataformas, y demás basura?, ¿no hay anarquistas entre los huelguistas?, ¿no cumplen estos algún requisito?, ¿se ha preocupado alguien de si todavía hoy están en huelga?*.

!! A la calle anarquistas presos!!
!!Cárceles demolición!!

Por la destrucción de lo que nos oprime.
Guerra social en todos los frentes.

*Los fantasmas son productos de la imaginación: no son preguntas dirigidas a erigir nuevos sujetos revolucionarios, los presos, sino a desmontar excusas.”

Textos por la Conspiración

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Una jaula de oro todavía es una jaula

Un encarcelamiento humano no existe

La “Regie des batiments”, gerente del inmobiliario del Estado y patrocinador de obras de interés público, saltó a los titulares con los primeros dibujos de la futura súper-cárcel de Bruselas. En esas imágenes: sonrientes huéspedes de la cárcel, sin guardia visible, muros “integrados en el ambiente existente”, verde natural, edificios a escala de un pueblo; Parece a un centro recreativo. El comunicado oficial se jacta de la “humanidad” de ese nuevo proyecto, de una manera de “vivir en el entorno carcelario”…

El que controla el sentido de las palabras se asegura de una capacidad considerable de dominio de las mentes. Así, el poder siempre intentó dar a las palabras el sentido que le conviene. Las guerras dirigidas por el Occidente no se llaman “guerras” sino “intervenciones humanitarias”. Los centros cerrados para migrantes no son cárceles para la gente que no tiene el pedazo de papel exigido, sino “centros de recepción para refugiadxs”. La justicia social no es lo que cada unx de nosotrxs entiende con ser “justx”, sino la Justicia con sus leyes y sus jueces. Se podría escribir todo un diccionario de las palabras del poder quienes ejercen una influencia profunda sobre nuestras capacidades de reflexión y de discusión.

Sin embargo, es al contacto de la realidad y de la vitalidad de las ideas que las palabras empiezan a recuperar su verdadero sentido. La aberración que es la de encerrar a un ser humano en una jaula y de someterlo a un control total puede esconderse detrás de palabras como “protección de la sociedad”, “castigo de lxs delincuentes”, o intentar de justificarse con “un apoyo a la reinserción”, “un ambiente humano y verde” ¿no es, con todo y con eso, una aberración? La política “humana” de encarcelamiento, la que el Estado levanta como una bandera, parece a un manual para repintar las jaulas de rosa.

Cabe señalar que las jaulas no sólo son físicas. Una celda tiene cuatro muros pero en la mente, los muros y los alambres de púas se cuentan por centenares. La cárcel sólo es aceptable si se acepta la sociedad actual como ineluctable. Encerrar a alguien sólo es considerable cuando se cree que la libertad se encuentra en el código penal. Denunciar la delincuencia sólo es posible apartando de la definición de ese término todos los males y los crímenes mucho más importantes de los Estados y de lxs capitalistas. Amenazar a unx empleadx de banco para forzarle a abrir una caja fuerte es un gran crimen por la ley, explotar miles de trabajadores y envenenar la tierra es el “libre mercado”. Como resumió Max Stirner en 1844: “En manos del Estado, la fuerza se llama derecho, en manos del individuo recibirá el nombre de crimen”.

Pero volviendo a nuestro “apacible pueblo penitenciario”, como el poder nombra la futura cárcel como la más grande de Bruselas, observamos (sin que sirva de precedente) un poco más de cerca la canción más realista de todas, la canción aburrida de lxs que perdieron todas capacidades de pelearse en cuerpo y alma para sus ideas de emancipación. Supongamos que las celdas de esa cárcel serán menos grises, que lxs detenidxs tendrán allá mejor acceso a las asistencias médicas y a las actividades, que en lugar de contar los días en la sombra de un alto muro sin esperanza, se verá unos rayos de sol y copa de árboles. Todo ese sólo será posible a costa de un control más profundo, omnipresente, y de una destrucción de las relaciones humanas. La meta admitida de todo encarcelamiento es de romper la personalidad considerada “criminógena”. Dada la resistencia que lxs individuxs oponen a este lavado de cerebro, el poder dirige continuamente nuevas experimentaciones. Del aislamiento total y la privación sensorial, como en los módulos de Brujas y de Lantin, pasando por el tratamiento médico y el dopaje generalizado hasta las cárceles “humanas” de mañana. No olvidamos tampoco como se había presentado el nuevo centro cerrado de Steenokkerzeel como un “centro humano”. La dura realidad del encarcelamiento con su carga de palizas, de desesperanza, de “suicidios” no tardó en quitar esa máscara para revelar ese centro como realmente es: un campo de concentración para extranjerxs. El que se deje embancar por las formas olvidará el fondo. El Estado haciendo alarde de esa nueva política penitenciaria no tiene otra meta.

Con sus pretensiones humanistas, el Estado intenta desarticular toda crítica radical de la cárcel, radical en el sentido que esa crítica va a la raíz de la cuestión. Así, por mucho que disimulen sus redes anti-helicóptero, el cual sólo deja entrever el cielo a través de la malla, como parasoles, pueden incluso pintar los muros de verde o suspender ositos de peluche a la alambrada, no va a cambiar el hecho que este mundo no sabrá defender los privilegios de unxs ricxs sin practicar el encarcelamiento de masa. Además, se observa bien cómo el encerramiento judicial se difunde a través de toda la sociedad, mucho más allá de los muros de las cárceles: pulsera electrónica, servicios comunitarios, seguimiento psicológico obligatorio… Hacer una crítica radical de la cárcel, es atacar a sus fundamentos y sus fundamentos no son humanistas u extravagantes, se resumen a la necesidad por el Estado de administrar las contradicciones sociales generada por el sistema y de dominar las revueltas que lo cuestionan. ¡Y punto!

Desde hace muchos años, los motines y las revueltas se desatan en las cárceles, individuxs luchan para preservar su dignidad y resistir al monstruo carcelario. Los dibujos de la futura nueva cárcel de Bruselas no pueden hacer olvidar todo el abanico represivo de aislamiento, de castigo, de calabozo, de interdicción de visitas, de paliza y de dopaje que ocurre en las cárceles para destruir los deseos de revuelta y para dominar los gritos de libertad.

Una lucha está en marcha para impedir la construcción de esa súper-cárcel. Ahora, es también un combate para el sentido de las palabras. ¡Bueno! Lucharemos para continuar gritando que la libertad no reside en ley, que la cárcel no es un centro recreativo. Frente a los argumentos de la máquina de propaganda del Estado, es mejor quedarnos mudxs y buscar en otra parte espacios autónomos y libres, donde el sentido de las palabras se forja por la batalla cotidiana contra toda explotación y toda opresión. Lejos de los proyectores del espectáculo de la política y de su doble discurso, la lucha intenta abrirse camino en la calle y destruir lo que nos destruye a nosotrxs.

1 La expresión “en contra… y su mundo”, que apareció con la ZAD de Notre-Dame-des-Landes en Francia, hace referencia a luchas que no sólo se oponen a un (mega) proyecto sino que crean conflictualidad antiautoritaria en contra de todo lo que en este mundo contribuye a la existencia de una sociedad de dominación de lxs humanxs y de destrucción de la naturaleza.

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Traducción de una entrevista a la compañera anarquista Jean Weir

El siguiente texto fue traducido de la revista 325 Nº8 de septiembre de 2010.

Con mucho gusto, presentamos estas preguntas a la compañera anarquista de Elephant Editions Jean Weir. Jean hace traducciones y publicaciones y participa desde hace mucho tiempo en actividades anarquistas a nivel callejero. Ella es muy divertida, con los pies en la tierra, tiene un carácter fuerte e incansable, esta llena de vida y corazón….

1. Como te encontraste, junto a cuatro anarquistas mas (Antonio Budini, Christos Stratigopulos, Eva Tziutzia, y Carlo Tesseri), detenida y acusada de robo a mano armada el 19 de setiembre de 1994 al banco rural de Rovereto, en Italia? Como evolucionó tu vida como para llevarte a esta situación?

Como es que me encontré detenida el día 19 de setiembre de 1994…. pues, obviamente, no era el crimen perfecto….. un par de gente del pueblo nos vieron saltar una valla yendo hacia al bosque de las montañas Chizzola. Empezó una gran búsqueda policial y dentro de un par de horas ya nos tenían a todxs. Pero no creo que eso es lo que me estas preguntando. Me preguntaste como había evolucionado mi vida para llegar a este momento. Intentare contestar la pregunta a lo cual me parece como si tienes la idea como que éste fue un tipo de clímax en mi vida. En verdad no es así. Si la cosa hubiera ido de otra manera y no nos hubieran detenido nadie se hubiera enterado de lo que pasó. Hubiera sido simplemente “un día en la vida” de unxs compañerxs anarkistas.

No me parece nada especial que algunxs anarkistas decidan recuperar cosas que nos han robado – tenemos que enfrentar el problema de la sobrevivencia como todos los demás desposeídos y ademas no solo sobrevivir, queremos sobrepasar las limitaciones de la pobreza y actuar en la realidad. Algunos compañeros piensan que la expropiación será un acto en masa, y que cuando llegue este gran día, todos los explotados actuarán juntos. Otrxs compañerxs no están dispuestxs a esperar un tiempo infinito para que ésto ocurra, ni están dispuestxs a pasar su vida siendo explotadxs o participando en la explotación de lxs demás.

Mirando atrás, lo que me parece excepcional fue que había compañerxs con los cuales fue posible hablar de cualquier cosa con la posibilidad de actuar juntos como resultado. Digo excepcional pero en estos tiempos era normal. El conocimiento profundo de unx a otrx (y de unx misma) es el fruto de estar juntxs en una misma lucha- manis, reuniones, discusiones, acciones etc. – al nivel de un movimiento informal anarkista. Las relaciones entre compañerxs se profundizan, se gana un conocimiento real entre unx y otrx, no sólo de lo que unx quiere sino que también como es como individuo, como reacciona, cuales son los puntos fuertes y los puntos débiles. A partir de éste punto creo que es natural que estos compañerxs, quienes tienen confianza y se conocen muy bien, empiecen a tratar ciertas cuestiones de una manera mas profunda y decidan experimentar como para empujar su lucha hacia adelante y abrir nuevas posibilidades en cualquier campo.

Para lxs anarkistas, al no tener jerarquías, esto también concierne con la acción. La validez de cualquier tipo de acción depende de la existencia de todas las demás acciones en cuanto se realiza en una dimensión proyectual con una tensión real hacia la libertad.

2. Se caldearon los ánimos de los medios y el Estado italiano, e hicieron toda una fanfarria acerca del juicio, pero como fue tu experiencia con la solidaridad de otrxs anarkistas y rebeldes durante el proceso legal y durante tu tiempo en la cárcel?

Bueno pues, la cosa se fue desarrollando en dos juicios…. no, tres. Primero había el juicio para lo del atraco en cuestión, después, se nos acusó de otros dos atracos en la zona, eso dio pie a un segundo juicio (que duro muchos meses) en el cual la “pentita” (terrorista arrepentida) maduró, convirtiéndose en el famoso juicio “Marini”.. Los ánimos se caldearon rápido en los medios locales después del juicio de Serravalle (cerca de Rovereto): tenían todos los elementos que les fascinan a los medios de comunicación cuando hay una “amenaza terrorista”: extranjeros, anarkistas, pistolas, robo, etc….. pero ésto no era nada comparado con lo que vendría después- a nivel nacional.

La reacción de los anarkistas en Rovereto y en los alrededores fue de inmediato y sin condiciones. Su solidaridad fue apasionada y también lúdica a veces. A través de carteles, octavillas, manifestaciones, y charlas se hicieron cargo de la identidad de lxs compañerxs detenidxs, defendiendo nuestra identidad como anarkistas con una denuncia bien articulada contra el rol de los bancos y valorando positivamente al acto de robarlos.

Poco después de nuestra detención, nació el quincenal “Canenero.” creo que se podría decir, aunque podría ser que saliera en otro momento, que nuestra detención fue un catalizador para qué saliese. Sus páginas y el saber que había compañerxs que estaban trabajando día y noche para sacarlas a la luz, alegraron mis días del período inicial del encarcelamiento. Pasaron muchas mas cosas, es difícil escribir todo. Desde el principio, lxs anarkistas de toda Italia fueron a los juicios. La sala siempre estaba llena y a veces habían tantas personas que no cabíamos todxs lxs companerxs dentro. Recuerdo un día que en la ventana de otro edificio que miraba hacia la sala del juicio alguien había escrito con pintalabios “” (besos) y una A rodeada en un círculo, despuése a lxs que no les dejaban entrar en la sala okuparon el edificio de al lado para enviar sus saludos. También recuerdo una noticia de que se habían siliconado 150 bancos en un día causando el retiro de una de las denuncias de uno de los bancos y de una pancarta para mi cumpleaños cuando uno de los juicios coincidía con mi cumple. Se expulsaron a un par de compañerxs de la zona después de que se lanzaron unos petardos contra la prisión en Trento el día de uno de los juicios. Y un año nuevo, mientras estaba en la cárcel de máxima seguridad de Vicenza, (una mierda de sitio, y sobre todo el módulo de mujeres) unxs compañerxs alquilaron un autobús e hicieron una mani improvisada con petardos, pancartas y bombas de pintura- una acción que tenía su merito teniendo en cuenta que la base militar americana de la OTAN estaba muy cerca del talego. Me contaron cuando ya había salido que todo fue muy divertido y que después de la mani se fueron a una fiesta en las montañas que duró toda la noche. El día después apareció un helicóptero en el cielo sobre la cárcel y desapareció hasta el día que me trasladaron a la prisión Opera de Milano. Esta demostración de amor y solidaridad contribuyó a que me sacaran de un sitio tan asqueroso sin tener que escribir ninguna “carta congraciadora al encargado de la prisión” o algo por el estilo. Estos son algunos de los momento que me recuerdo sobre el período inicial. Después de este período, cuando el invento de esta “ex-militante arrepentida” de una banda inexsistente a la cual, supuestamente, pertenecíamos todxs, muchos de los compañerxs fueron detenidxs y tuvieron que entrar en la clandestinidad para poder seguir luchando. Se que hubo mucho debate entre los compañerxs que se quedaron de qué hacer pero no se tanto de este tiempo como del momento previo.

Leyendo estas preguntas me hace recordar estos tiempos no tan lejanos y al acordarme de la solidaridad que hubo me llena de ánimos. Fue impresionante. Solamente uno que ha vivido una situación parecida puede llegar a entender de lo que hablo, y como se puede ver, no soy capaz de exprimir la respuesta de esta pregunta en unas pocas líneas. Y a todo esto, lo que te acabo de explicar es sólo una pequeña parte de todo lo que estaban haciendo lxs compañerxs día tras día y noche tras noche.

Un colectivo en defensa de lxs anarkistas que se había formado antes, buscaban abogado contribuyeron con actos de apoyo, y enviaron noticias regularmente sobre la situación en si, que después desencadenaría en un ataque represivo complejo contra una parte muy grande del movimiento anarkista…..

El compañero que envió el dinero fue acusado de “tesorero” de la organización fantasma clandestina inventada por el fiscal Marini junto con las fuerzas especiales de los carabinieri y le pusieron un orden de busca y captura. El compañero que cogió mucho peso en el colectivo de la defensa fue acusado de haber falsificado una nota interna policial que fue enviada a radio blackout en Torino. Los dos fueron absueltos o se les quitaron los cargos al final.

Se imprimieron y pegaron miles de carteles por parte de anarkistas que querían mostrar su solidaridad en todas las ciudades principales y pueblos durante las varias fases represivas.

La “situación” paso de ser una cosa mas o menos no muy complicada para tres compañerxs que fueron “detenidxs en el acto”, de lo cual no hay mucho que debatir, a ser una “situación” que había evolucionado hasta llegar a tener alrededor de sesenta anarkistas acusadxs de pertenecer a una organización clandestina insurrecta contra el Estado etc… pidiendo por los cargos sentencias de múltiples cadenas perpetuas..

Todo se sustentaba por las confesiones de la novia de Carlo que en ese momento tenia 20 años. Ella fue detenida conmigo y las R.O.S. (Reparto Operazioni Speciali) la habían señalado como una persona joven y manipulable que potencialmente podía estar presionada con tácticas de miedo para colaborar con la policía y el sistema judicial. Ella declaró que era una ex-miembro de la “banda” y que había participado en uno de los atracos de la zona de Trento. Como desarrollo la historia fue casi cómico, pero empezó a ponerse bastante seria hubieron cientos de redadas en toda Italia y muchos compañerxs acabaron en la cárcel. Algunxs hicieron huelga de hambre y consiguieron la libertad. Se realizaron denuncias masivas del montaje contra lxs anarkistas, lo que ya era noticia principal en los medios de comunicación. Hubo miles de reuniones, ataques contra la prensa, manis, exhibiciones itinerantes, y las entradas al metro fueron siliconadas el primer día del “juicio” “Marini”. Miles de panfletos denunciando, aparte de la detenciones, la manera en que el juicio distorcionaba los métodos anarkistas, fueron distribuidos por todo el país. Hubieron muchísimas acciones y en un momento dado, después de muchas reuniones con grupos e individuos de todo el país la campaña se empezó a un nivel internacional. Hubo muchas intervenciones en las radios libres y acciones en solidaridad en Alemania, España y Grecia. Una compañera alemana que hacia un periódico en alemán empezó a traducir textos desde el italiano, no estaban relacionados con la represión, eran mas teóricos, también monto muchas cosas en apoyo. Ella estuvo muy cercana a mi a través de los años que yo estuve en la cárcel. Recibí desde compañerxs en muchos países incluso desde el reino unido, muchas cartas, telegramas, y notas expresando la solidaridad, pasión y color, deseándome suerte.

3. Nos puedes contar algo sobre tus experiencias y las condiciones dentro de la cárcel también si hubieron oportunidades para rebelarse etc…? como eran tus relaciones con las otras presas?

Otra historia muy larga…. donde empezar? Entonces, para empezar, no fue solo una sino que siete cárceles tras los años, y mucho tiempo estando esposada dentro de una furgoneta entre Trentino y Milano, mirando por los agujeritos de las ventanas forradas de hierro para poder echar un vistazo a las montañas y los campos con los árboles enflorecidos, mientras el juicio en Trento se desarrolló de manera perversa. Las condiciones específicas de cada una de estas cárceles varia mucho pero hay algunos factores que son particulares en los módulos de mujeres- suelen ser mucho más pequeños que el de los hombres y tienen menos instalaciones para educación y ocio y a veces ninguna.

La primera cosa que me chocó y me molestó era que yo estaba sola. Quiero decir que me separaban de mis compañerxs quienes durante mucho tiempo compartían celda y así tenían tiempo para reírse, hablar y en general plantar cara a la situación juntxs. A la Eva y a mí nos mantenían separadas y afortunadamente la pusieron en libertad un mes después de la detención. Yo había estado en una situación parecida antes y mas o menos ya sabia que me esperaba así que me concentre en coger fuerzas. La solidaridad que recibí de fuera, la que ya he explicado, me ayudó mucho a coger fuerzas, pero había muchas cosas pasando alrededor y dentro de mi misma que me hubiera gustado compartir con los compañerxs pero esto fue imposible. Me refiero, hasta las cosas triviales, bueno, en la cárcel todo es trivial pero a veces pesa mucho… las reverberaciones de las alas de la mariposa proverbial pueden llegar a hacer un círculo entero en cualquier momento, como un boomerang de hierro y hasta los pensamientos de una pueden coger una forma (o quizás ya la tienen) sólida y una capacidad de actuar en la realidad.

Creo que es simplemente mantenerte viva, manteniendo la cabeza en alto, la individualidad y el ánimo es en sí mismo son un acto de rebeldía en el contexto de una institución hecha expresamente para humillar y romper a la gente. Las cosas eran diferentes en esta época comparado a los setentas y ochentas cuando había miles de compañerxs encarceladxs, muchas veces encarceladxs dentro de prisiones de máxima seguridad construidas a medida. La rebelión fue una constante, una necesidad y una continuación de la lucha de afuera, casi poniendo la lucha de fuera en la sombra en relación a la lucha de dentro, esto antes de que aparecieran los discursos de los líderes reformistas marxista-leninistas.

Ahora, sobretodo si eres mujer, seras de las pocas que estén dentro por una variedad de razones. (mejor dicho- lxs anarkistas no se declaran como presxs políticxs, y si acabamos en módulos especiales para presxs políticxs es porque el Estado nos ha puesto allí para prevenir que el anarkista “infecte” a la población común.) de hecho, en unas de las cárceles de poblaciones pequeñas como la de Rovereto me tenían en lo más aislado de acuerdo a lo que las condiciones permitían. Los carceleros no estaban nada acostumbrados a ver los panfletos que me llegaban, sus manos literalmente temblaban al pasarme el correo, me echaron de allí lo antes posible. La única cosa que me acuerdo de la cárcel en Trento fue una noche en la que hubo un terremoto. Pasé las horas siguientes pensando en que hacer si pasaba una réplica hasta que me quede dormida. Pero no todo tiene un final tan feliz como este… en 1986, ocho presas (y dos carceleras) murieron atrapadas después de un incendio en la cárcel de la Vallette en Torino. Me daba mal cuerpo escuchar noticias sobre lxs presxs en New Orleans por ejemplo. Mas allá de las anécdotas típicas la prisión consiste en muchas cajas reforzadas donde millones de personas están encerradas día y noche. Son secuestrados por el Estado y viven bajo la mano de una jerarquía asquerosa de cobardes 24 horas al día.

Cuando cerraron el modulo de mujeres en Trento, como lo expliqué antes, me trasladaron a Vicenza. Allá, el modulo de mujeres era un pasillo de celdas por los dos lados. Por la mañana abrían unas puertas grandes de metal dejando cerradas una de barrotes y así eran las condiciones durante el resto del día. Chicas pálidas y flacas pasaban todo el día en la cama porque, aunque se podía salir al patio, hacia demasiado frió afuera. (Vicenza esta en las montañas). Por ley, hay un horario de patio pero en ningún sitio está escrito que no puede haber un “mínimo” de tiempo. Las dos “horas obligatorias” la pasabamos en un sitio gigante y frió hecho de cemento sin ninguna cosa para hacer era demasiado para la mayoría de la gente, y los carceleros estaban contentos al no tener que abrir y cerrar todas las puertas necesarias para acceder al patio.

Así empezó la batalla, en un principio de “buenas maneras,” hablando con los médicos, escribiendo demandas al alcaide etc. pero no pasó nada. Era muy difícil hablar con las otras presas debido a qué, aparte del tiempo en el patio, sólo había un par de horas de “socialización” cada día y se tenía que apuntar anteriormente, nombrando a la presa que pondrían en tu celda o la que puedes “visitar.” A pesar de todo, nos pusimos de acuerdo que al día siguiente saldríamos al patio y en un acto de protesta no volveríamos al cabo de las dos horas. Esto en el contexto de la cárcel es equivalente a la insurrección. Llegó el día. La presencia de los carceleros del modulo de los hombres nos dejo bien claro que nuestros planes habían sido frustrados. Poco después, (todo esto pasó poco después de lo del año nuevo en Trento) la compañera de la celda de al lado, C, y yo fuimos trasladadas a otras prisiones. C fue trasladada a una cárcel pequeñita perdida en la nada y yo fui trasladada al modulo de presxs políticxs de la Opera en Milano. Esta historia sirve de explicación a como un simple intento de conseguir un “derecho” puede ser considerado una amenaza peligrosa al orden y la ley.

El hecho es que es necesario ver el contexto del cual hablamos. No entras en la cárcel y dices, oh, cuanta gente! Esta es tierra fértil para sembrar una rebelión, vamos! En primer lugar, a la mayoría de la gente no les interesa en absoluto como te defines, y por mi parte no intenté hacerlo, aparte de mi manera de actuar con ellas y lo que me rodeaba, pero sí que había alguna gente “política” que sabían de nosotrxs. Eso es diferente. Normalmente, cuando estas encarcelado el trabajo que tienes es tirar pa’ adelante como presx y continuar viviendo tu vida bajo condiciones “diferentes” e intentar contribuir subiendo los ánimos en una realidad que ya es bastante deprimente. La mayoría de las mujeres que están dentro ya están en condiciones mucho peores que nosotrxs. Muchas tienen hijxs que están muy lejos y se preocupan por ellxs todo el tiempo. Somos bastante privilegiadxs por el hecho que tenemos compañerxs, solidaridad y abogados excelentes los cuales muchos son compañerxs también.

Dicho eso, fue una buena experiencia encontrarme con tanta gente loca y diferente que no hubiera conocido por cuestiones de decisiones personales que uno toma en su vida y por todos los diferentes guetos donde nos meten. Nosotrxs, a lxs “muertxs de hambre,” nos tienen divididxs como; gitanxs, yonkis, asesinxs, lideres historicxs de hace mil años, putas, camellos, etc. Viví unos momentos muy intensos y a veces muy divertidos. No te confundas, mi tiempo en la cárcel no fueron “los mejores días de mi vida” Pero cuando meten a vivir, a la fuerza, a un grupo de humanos muy particulares; y debido a su condición común estos logran unirse y ser ellxs mismxs (con todas sus idiosincrasias exquisitas) ocurre una alquimia extraña que atraviesa los muros convirtiéndose en un momento de verdadera libertad y en una amenaza al status quo de la prisión.

Por supuesto hubiera sido mejor tirar los muros abajo de verdad…muchas de estas mujeres están dentro todavía, muchas mas han entrado. Me preguntaste sobre la solidaridad y no puedo acabar mi respuesta sin mencionar un momento de solidaridad entre presas que nunca olvidare. Como dije antes, recibí muchos correos que no estaban “oficialmente” censurados. Entre ellos recibí la colección entera de Canenero y bastantes copias de números pasados de los ochentas del periódico anarkista ProvocAzione. En la Opera, me las quitaron con una excusa poca elaborada de algo como “riesgo de incendio” o “adquirido ilícitamente” después de una revisión rutinaria de las celdas. Lo obvio fue que la persona que las había encontrado no le gusto el contenido. Yo estaba rabiosa y demandaba que me las devolvieran. Cualquier persona que haya estado encarceladx sabe muy bien que no existe nada como “demandar” en prisión. Una cosa tan sencilla como comprar calcetines tiene que pasar por un proceso que puede durar semanas. Yo no estaba preparada como para esperar. Para hacer esta larga historia mas corta, acabé montando una protesta en la cual, simplemente, me negué a volver a la celda después de la hora del patio. El resultado inmediato fue una cita con el Maresciallo (mariscal) del módulo masculino, eventualmente, me devolvieron las revistas y la alcaide del módulo femenino desapareció durante un par de semanas. (esto nos dejó con unas semanas de descanso). Otro resultado de la protesta fue que el lunes siguiente me llevaron a un tipo de “juicio interno” lleno de alcaides, carceleros, policías, psicólogos etc… me declararon culpable de haber sido insubordinada. Como castigo me dieron una sentencia de dos semanas en la celda de castigadxs. Todas las presas, muchas de las cuales tenían mas que veinte años allí, se sorprendieron con la sentencia. Pues, normalmente, los castigos eran de dos o tres días. Después de que el médico me mirase para ver si yo estaba en buen estado de salud como para aguantar la sentencia (el médico siempre tiene la última palabra, incluso en el pasillo de la muerte…) me llevaron a la celda de aislamiento donde pasaría 22 horas diarias. Tenia sólo las posesiones básicas; mis revistas anarkistas (me aseguré de tenerlas) un par de libros, un diccionario y una radio pequeñita. Habían carceleros de seguratas delante de la puerta metálica de la celda 24hrs al día, me vigilaban por un agugerito de la puerta y me dejaban salir para hacer ejercicios en un patio en desecho y pequeño una hora en la mañana y una hora en la tarde. Cualquier persona que me hablara recibiría el mismo castigo. Después de pasar toda la noche combatiendo los mosquitos (era mediados de agosto y hacían unos 40 grados) me desperté con el sonido de una gente cantando rap al otro lado de la ventana, cuando fui a mirar lo que había, vi la niñas que trabajaban en el jardín abajo bailando entre las plantas y rapeando toda la historia. ¡Que fuerte! Cuando me sacaron al patio, escuche a todas las presas desde sus ventanas cantándome canciones de amor y de batallas a grito pelado. Había tanto jaleo que los carceleros, cuando llegaban a sacarme, me tenían que llevar al patio de deportes y no a aquel patio dejado y pequeñito. Por las demás cosas…. es suficiente decir que durante todo el tiempo que estuve en aislamiento toda la comida de la prisión fue tirada al water y recibía comida fresca, café caliente, etc. etc….. todo eso gracias a la creatividad y el morro que sólo puede tener esta gente que ha estado encerrada en un sitio donde no quieren estar. Eran capaces de pasar estas cosas debajo las narices de los chivatos uniformados que quedaban fuera de la celda o de los carceleros armados que patrullaban el recinto. ¡Cuando se terminaron las dos semanas, hicimos una fiesta en el módulo!

4. Después de que te pusieron en libertad, ¿como te sentías entrando otra vez en la “sociedad?”

¿Sociedad? ¿Que es eso? Creo que desde que he nacido mi experiencia con la ”sociedad” ha sido la de un sargento de hierro. Mis primeras dos semanas en la guardería tenían que encerrarme en la sala. Posiblemente lo más cerca que he estado de estar “dentro” de la sociedad fue cuando estuve en la cárcel. No había manera de evitarlo al menos que te declares “preso de guerra” y pases todo tu tiempo sólo con un status especial. La cárcel es un microcosmos del mundo de fuera, una caricatura de la cual no puedes salir. No hay ningún sitio para esconderse por lo tanto empiezas a socializarte un poco… quieras o no… aunque sea para lxs otrxs presxs y/o para hacer algo con tu tiempo. Pero siempre dentro de unos límites. Como en la sociedad de afuera la prisión tiene una estructura que polariza a la gente; segrega y excluye a lxs rebeldes y se interesa por integrar a otrxs presxs para que participen en su propio encarcelamiento. Los momentos en que me encontré más cerca a esta participación eran los tiempos más duros para mi, el tipo de realidad que ellos buscaban me daba asco. Te gustaría escupir en la cara de la carcelera y decirle que se quite esa sonrisa de su puta cara cuando viene de madrugada para abrir tu celda pero hasta puedes llegar a darle los “buenos días”.

Hace poco un compañero italiano me dijo que cuando el estaba en la cárcel el año pasado había unos viejos militantes de las Brigadas Rojas que siempre decían a los carceleros cosas como “stronzo” o “pezzo di merda” y los otros presos les tenían envidia por poder hacerlo. Si ellos lo hubieran hecho estarían llenos de moretones con un par de costillas rotas. generalmente te tienes que enseñar a contener la rabia que tienes por todo el sistema. al salir, estaba de arresto domiciliario, después, volví a Londres porque tenia otra sentencia pendiente en Italia relacionada con algo de un robo de un coche que supuestamente fue usado en un atraco. Aquí, (Londres) me he dejado caer en una existencia dentro de mi gueto. No lo digo con orgullo porque ésta es una existencia de compromiso como cualquier otra. No hay una lucha verdadera aquí, no hay una tensión en lo que se refiere a atacar lo que te oprime y lo que oprime a lxs demás. Te puedes hacer unx activista freneticx o te puedes pasar el rato intentando “socializar” mas o menos dentro de tu realidad y seguir con tu proyectualidad lo mejor que puedas- eso siempre dentro de la dimensión de buscar afinidades y fuentes de lucha de la manera que la quieres experienciar. Así en ésta prisión al aire libre, también eres unx expulsadx, unx extranjerx jugando un rol y respetando las “reglas sociales”

5. Italia tenía una larga historia de insurrección, tanto en tiempos recientes como en tiempos no tan recientes, puedes hablar un poco sobre algunas luchas allí y en las cuales has estado involucrada?

En Italia, en los setentas y los ochentas, aunque había una proliferación de organizaciones clandestinas declarando la guerra contra el Estado, había también, un movimiento insurrecional difuso y eso si que fue muy emocionante. Se sentía la emoción a tu alrededor, estaba en el aire que respirabas. Habían muchos ejemplos de okupaciones en masa, okupaciones de universidades, boicots de pagar los billetes, de pagar el autobús o la comida etc. en ciudades como Bologna había miles de gentes que se negaban a pagar. Habían muchísimas acciones pequeñas de ataque llevadas a cabo por individuxs o grupitos pequeñitos con gente que pasaban de usar la retórica de las organizaciones armadas. Todo esto tendría un efecto profundo en la parte del movimiento anarkista que ya se estaban moviendo en esa dirección. Siempre había una sensación de proyectualidad y de sentirse parte de una lucha por la libertad con otros compañeros en esta movimiento informal.

Eso se desarrolló a lo que algunos anarkistas llaman “el método insurrecto” de luchar. Eso se refiere a una interpretación que intenta conseguir participación masiva junto con anarkistas en contra un objetivo especifico, lo que requiere un compromiso constante en la lucha durante un cierto período de tiempo. No es una cuestión de un grupo pequeño de gente decidiendo atacar una expresión particular del poder, sino un intento de involucrar grandes números de gente auto gestionada en una proliferación de organismos de base- núcleos, ligas o como se quiera llamar- que ataquen el objetivo juntos. La clave de esta manera de organización es que nunca puede transformarse en una manera jerárquica, sino sólo se pueden extender de manera horizontal y cuando ya se ha llegado al objetivo y toda la gente involucrada están teniendo una experiencia de cambio cualitativo (sin delegaciones, decidiendo en primera persona, creatividad, etc…)con sus relaciones hacia al poder, la lucha puede llegar a sobrepasar su objetivo. Tengo la suerte de haber vivido una situación así, aunque el resultado no era lo que todo el mundo deseaba. pero eso no importa.

Fue durante los ochentas, en Comiso, en la isla de Sicilia, donde yo vivía en este tiempo. los americanos habían decidido dejar unos misiles nucleares en la base militar que tenían allí y a nivel local habían muchas discrepancias sobre eso. los activistas anti-nucleares, el partido socialista, los comunistas, los verdes etc… protestaron en manifestaciones enormes o hicieron piquetes delante de la base. Lxs anarkistas decidieron alejarse del circo y actuar en una lucha prolongada dentro del contexto de rebelión en masa. La esencia de la lucha anarkista son los medios y no el fin. Hicimos panfletos analizando las razones, no sólo lo militar sino lo económico y social, por las cuales la única respuesta sería al proyecto de muerte que era okupar la base y destruirla. Imprimimos miles de panfletos con un roneo manual que iba con plantillas que nos habían dado la gente de Class War de Londres. Nadie tenía dinero y fuimos improvisando todo a la medida que iban saliendo las cosas. Conseguimos construir un equipo de sonido y fuimos viajando por los pueblos de la zona dando (sobre todo Alfredo) charlas potentes al aire libre en las plazas. Mayoritariamente, fueron hombres los que asistieron pero hicimos también panfletos para las poblaciones femeninas y los repartimos en las casas haciendo una espontánea “capanelli” con algunas de ellas. Hicimos panfletos especiales para los trabajadores de la refinería petrolera Anic, (quienes dejaron de ir a trabajar hasta que nos soltaran cuando la DIGOS – policía política- nos habían detenido) y para los colegios, repartiéndolos delante los colegios. Como resultado algunos de los estudiantes se negaron ir al colegio un día en protesta e hicieron una mani improvisada que llenó una de las plazas. En el momento en que el líder del partido comunista nos picó la puerta, proponiendonos que “trabajáramos juntos” aprendí como funciona el poder a nivel local. No hace falta decirlo pero no le hicimos mucho caso.

En ese tiempo, alguna gente nos había dejado una casita porque muchxs de nosotrxs vivíamos bastante lejos. Las charlas, carteles y panfletos habían llegado a mucha gente procedente de varios estilos de vida diferente- estudiantes, camioneros, campesinos etc.- y estaban de acuerdo en que se tenia que destruir la base. Ellxs formaron “organizaciones básicas” mínimas que se llamaban “ligas” por falta de otro nombre. Estas ligas que consistían muchas veces en grupos de dos o tres pero podían expandirse y multiplicarse en la medida que se intensificaba la lucha necesitaban un sitio como punto de referencia y coordinación (para hacer reuniones, hacer e imprimir panfletos etc.). Se alquiló un sitio pequeñito en Comiso para eso y se le llamaba la coordinación para las ligas autogestionadas contra la base militar de Comiso. Esta gente eran lxs que realmente tenían el poder como para destruir la base junto con sus compañerxs de trabajo, vecinos, familiares, animales de granja, tractores y escavadores. Esto era el sueño.

Aparte de la represión existían una combinación de obstáculos dada la mafia local que una noche entró en la casa y dispararon contra nosotrxs, una bala atravesó el pantalón de Alfredo, estaba el Partido Comunista que funcionaron, como suelen funcionar, como extintores, y finalmente, estaba el movimiento anarkista en sí mismo y nuestras limitaciones. No es posible ahora mismo entrar en detalles pero mirando atrás pienso que se tendría que dejar constancia de este intento porque fue una experiencia muy real que tuvo un fuerte aspecto teórico y experimental, así que pertenece a todo el mundo.

6. El proyecto editorial, Elephant Editions, en el que estas involucrada es conocido por ser el traductor principal de Alfredo Maria Bonanno y otrxs anarkistas “insureccionalistas”, no queremos hacer un culto a la personalidad, pero puedes explicar porqué las ideas de Alfredo y otrxs escritorxs que editais son importantes para la lucha contra las condiciones que nos oprimen?

En primer lugar, estamos hablando de ideas, una mercancía que no se ve mucho en estos días. Ideas con una carga subversiva que encuentran y estimulan otros ideas y que nos sacan del pantano de opinión y tolerancia y nos ayudan a llegar a la claridad necesaria para actuar y transformar la realidad que nos oprime. Esto se tiene que decir, yo nunca empecé a traducir o editar alguno de éstos textos sin la intención egoísta de querer entrar en un discurso o aclarar unas ideas para mi misma. Eventualmente, después de trabajarlo mucho, el texto coge forma en ingles y quiero que otra gente lo lea. para algunas personas leer textos así es un encuentro o un descubrimiento, en cierto nivel, unx mismx al ver algunas ideas escritas con un cierto nivel de claridad. tensiones que ya sentimos en las entrañas se aclaran, haciendo mas fácil recopilarlas y asimilarlas para poder actuar. Así que el texto coge vida propia, se mueve dentro del contexto de la lucha, y contribuye a que lxs compañerxs que quieran, tengan una herramienta para reconocer y valorizar sus propias ideas y sueños haciéndolos mas fuertes en la vida y en la lucha. Entonces el texto empieza a ser no sóo un encuentro subjetivo pero una “cosa” física que, en la vicisitud de espacios sociales e ideales donde se mueven, se hace un elemento para crear relaciones informales entre compañeros individuales. Aparte de eso, hace falta un análisis- por ejemplo, de la economía, la nuevas tecnologías, las varias caras del poder, nuevxs enemigxs y falsxs amigxs, y, vamos a hablar francamente, muchxs de nosotrxs somos vagxs o nos faltan métodos para conseguir conocimientos. Sin ideas, análisis y proyectualidad no somos nada, solo abstracciones construyendo castillos en el aire caliente de estructuras formales y sus obsesiones con la organización. La estructura del italiano y de estos textos es bastante diferente que al ingles de “piratas y dueños de tiendas,” siempre tardo un montón en traducirlos a un ingles que se pueda leer y seguir el argumento. Es todo un trabajo, sobre todo porque estxs compañerxs, Alfredo y otrxs que he traducido, son mis compañerxs de lucha. Hemos vivido y tenemos la experiencia de poner ideas, que vienen del desarrollo del movimiento en las ultimas décadas, en práctica. Creo que estas ideas o teorías en concreto son una contribución importante a la lucha de hoy porqué vienen de una parte del movimiento que no hace referencia a ninguna organización fija o estructura formal y desea atacar directamente todas las formas de opresión. De hecho, atacar y la teoría del ataque- que es lo mismo para lxs anarkistas- son elementos esenciales del movimiento informal y sin ellos existiría solo en el nombre. Pues, en los textos hay, también, un elemento fuerte de crítica sobre organizaciones anarkistas fijas tanto como el sindicalismo o una federación que depende de números, como limitados en términos del ataque. A la vez hay una crítica de las organizaciones clandestinas y el “atacar el corazón del estado” que era bastante predominante en las setenta, sobre todo en Italia. la mayoría de estas organizaciones clandestinas eran de tendencia marxista-leninista pero algunxs anarkistas intentaron hacer lo imposible por formar una versión”anarkista” que acabó cayendo en las mismas contradicciones de cualquier otra organización clandestina con sus maneras fijas de funcionar. Y sí, creo que muchxs anarkistas de este tiempo sintieron una presión considerable de formar algún tipo de organización para poder estar “en la realidad de la lucha”. Las teorías de las cuales hablamos valorizan la formación de pequeños grupos que no se complican por pre concepciones ideológicas, actuando directamente en la realidad sin ningún sacrificio sino para su propio placer y libertad inmediata dentro del contexto de libertad para todxs.

Otro componente esencial de los textos es lo de un análisis de los cambios profundos de las ultimas tres o cuatro décadas y de la manera que funciona la explotación en el mundo entero y de las luchas en contra ella. Las ” nuevas tecnologías” que muchxs compañerxs jóvenes conocen como normalidades cambió literalmente la manera que funciona el mundo.

Todo el funcionamiento de producción, incluyendo el de la comida y el combustibles etc…, se mudó de Europa a Asia y el oriente después de un proyecto masivo de reestructuración que chocó con una rebelión que casi llegó a una insurrección general en algunos países. Eso dio pie a que el sistema cambiara por completo los requisitos educativos y un aplanamiento cultural a favor de las cadenas de datos que no nos llevan a ningún sitio.

Tambien se debería decir que cuando algunos textos existían en ingles (por desgracia, el idioma del orden del mundo) lxs anarkistas de otras partes del mundo veían algo interesante en los textos y han podido traducirlos a sus idiomas y eso es una de las cosas que me ha dado más placer en todo el trabajo.

Un pequeño apartado sobre lo que decías del culto de la personalidad- creo que este concepto es bastante raro para lxs anarkistas en general. anarkistas están calificados/valorizados/juzgados por parte de sus compañerxs según lo que dicen, como actúan y la coherencia entre estas dos cosas; no a través de diatribas sobre su atributos personales (inventados o reales) que suelen hacer organizaciones que necesitan líderes carismáticxs como en Rusia después de que los bolcheviques tomaron el poder. Ataques personales aparecen cuando no hay una critica actual de los métodos expuestos por otrxs compañeros y cuando el status quo de algunos sectores del movimiento se ve amenazado por estos métodos. Esto es más fácil que atacar a las ideas en sí mismas y proponer otras que podrían ser más efectivas, que se yo. pero, como había dicho, todo esto no pertenece a lxs anarkistas quienes, al ser anarkistas, niegan el concepto de un líder y a la vez exaltan cada individuo en la dimensión de igualdad.

Para lxs anarkistas, nuestras ideas vienen de la acción, nuestras ideas son acción, acción anarkista- acción revolucionaria- es también nuestra idea. a veces pensamos que el idioma nos une pero de hecho, nos separa. pero, tenemos que intentarlo de alguna manera y mas todavía dado qúe el capital se ha hecho con nuestro idioma. El capital ha expropiado muchos de los términos que usábamos antes y los ha vaciado de sentido. Lo ha hecho de la misma manera con nuestros espacios y nuestro tiempo. por decirlo de otra forma se nos esta quitando la vida. Se nos esta quitando la vida para volver a vendérnosla en los supermercados de identidades. Estamos obligados a tener una identidad, no podemos ser solo individuos, lxs individuos dan miedo al capital pero las identidades son seguras porque pueden interactuar entre ellas. El modelo prevalente del presente va hacia al futuro es lo de la tolerancia: respeto, reciprocidad, el respeto de las diferencias y preferencias de cada unx. Pero estas diferencias tienen que ser homogeneizadas en una serie de diversidades. No diferencias reales que puedan atravesar, conspirar y chispear, creando una realidad del tiempo y espacio libre.

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Apuntes Críticos Sobre La Lucha Contra El FIES

Extraído de  la evista anarquista internacional a corps perdu  nº 2.
 
 

Si volvemos a hablar aquí de “la lucha contra el FIES”, no es sólo con la intención de contra-informar, evidentemente sería un poco tarde para eso. Tampoco es por nostalgia y menos aún para mitificar una lucha de la que tanto hemos hablado. Sin embargo, parece que diez años después empezamos a olvidar esta rica experiencia incluso antes de haber sacado provecho de todas sus enseñanzas. En la península ibérica y en otros lugares, durante un corto periodo de tiempo (1999-2002), los compañeros tuvieron que afrontar un gran número de obstáculos, algunos bien conocidos, y otros, más nuevos, que quedaron desde entonces instalados en el panorama. Queremos aquí sacar en claro algunos de los aciertos de esta lucha y, sobre todo, algunos de los errores cometidos y extraer herramientas que puedan servirnos para otras ofensivas, presentes y futuras, contra un sistema de dominación que sigue perfeccionando y reforzando sus mecanismos de explotación, de alienación, de control y de represión.

Los albores

No tenemos la intención de volver demasiado lejos en el tiempo, ya que la agitación en las cárceles españolas se remonta hasta la Transición, pero podemos al menos mencionar la oleada de motines de finales de los años 80. Después de un periodo en el que las protestas pasaban mayoritariamente por autolesiones colectivas, unos cuantos presos se dieron cuenta que eso no conducía casi a ninguna parte, respecto a las mejoras de sus condiciones de encarcelamiento que continuaban llevando la impronta del franquismo. Entonces deciden pasar a métodos más contundentes. Unos presos de Herrera de la Mancha reconstituyen la APRE1 y redactan unos estatutos que hacen circular por las diferentes cárceles. Aunque sin duda la APRE no era la única que actuaba, dio el pistoletazo de salida para algunos motines, fugas y secuestros de carceleros, apoyando tanto reivindicaciones específicas como reivindicaciones más generales. El “verano caliente” del 91, aunque no fue mucho más caliente que los anteriores, sirvió de pretexto para la brutal introducción de un nuevo régimen de aislamiento.

El sistema de clasificación FIES2 fue introducido entre agosto y septiembre de 1991, bajo la forma de una circular interna a nivel nacional. La clasificación FIES-1 Control Directo se aplicará desde ese momento a los presos con reputación de “conflictivos” o fuguistas. Formaba parte de una reforma más general del sistema penitenciario elaborada por el partido socialista, que junto a las viejas estructuras situadas en las ciudades (Modelo, Carabanchel,…) introducía las macrocárceles (Soto del Real, Quatre Camins,…). Y como la zanahoria siempre acompaña al palo, el endurecimiento del régimen para los presos rebeldes, era complementado con acondicionamientos para los más dóciles (bis a bis, régimen de semilibertad, etc.).

Los presos opusieron durante años protestas individuales o locales contra las condiciones extremas que sufrían dentro de los módulos de aislamiento, protestas que sin embargo permanecieron aisladas y ahogadas por el silencio fuera de los muros. En octubre del 99, el colectivo de presos en aislamiento de Soto del Real saca un primer comunicado explicando la necesidad de coordinar una lucha colectiva y de crear un espacio de debate y de intercambio de informaciones. Es una llamada a una unión de fuerzas tanto dentro (entre los módulos de aislamiento de las diferentes cárceles) como fuera (donde la proposición se dirige a todos los colectivos y organizaciones de apoyo a presos, a los anarquistas, etc.) con el objetivo de alcanzar objetivos concretos. No se trata aquí de unión en el sentido de una unificación o de una uniformidad, sino en el sentido de orientar los esfuerzos dentro de un marco estratégico común, cada uno con sus propios métodos, sensibilidadese ideas. Los comunicados siguientes recalcaron la importancia de extender la lucha a todos los presos, a los segundos grados que, al no estar aislados, tienen más posibilidades de luchar (como “huelgas de brazos cruzados”, chapes, plantes, etc.) Este intento de expansión quería romper el muro del aislamiento que separaba el primer y el segundo grado. En los segundos grados, la solidaridad y las ganas de luchar eran menores, en primer lugar porque ya se habían sacado de ahí a los más rebeldes, por los chantajes ligados a los permisos y a los pequeños privilegios y sobre todo porque estaban plagados de droga. Entonces salió una lista de reivindicaciones comunes en la que se da mayor importancia a cuatro puntos: cese del régimen FIES y aislamiento, excarcelación de presos con enfermedades incurables, cese de la dispersión y libertad para los presos que hayan cumplido las tres cuartas partes de la condena.

Desde el principio, los presos mismos lanzaron el debate sobre la forma de superar estas reivindicaciones, considerándolas como un punto de partida en vez de un fin en sí mismo, como exigencias que se imponen, en vez de unas mejoras que se mendigan. Se articulan porque responden a una realidad insoportable, pero a la vez se intentan acompañar tanto en la teoría como en la práctica por una crítica radical de la cárcel y su mundo.

Ni FIES, ni dispersión…

La primera iniciativa que se baraja finalmente se lleva a cabo como inicio de la lucha colectiva, es un ayuno de cuatro días a mediados de marzo del 2000. Es una manera de valorar las fuerzas con las que se cuenta, tanto en el interior como en el exterior de los muros, para después intensificar la lucha. Cerca de 300 presos, de los que más o menos la mitad se encontraban en aislamiento, participan en ella. En la calle, la solidaridad se manifiesta en diferentes ciudades del Estado español (Madrid, Barcelona, Bilbao,..) y del extranjero: concentraciones, manifestaciones, debates, pintadas, difusión de panfletos, ataques, sabotajes, cortes de tráfico,… La represión se hace sentir dentro de los muros con provocaciones, registros, intervención de las comunicaciones, prohibición de visitas, traslados, etc. Mientras que la prensa abre el camino de la represión agitando el espectro del terrorismo, hablando de grupos proetarras que agitan a los presos para provocar motines. A pesar de las carencias y los errores de organización y de coordinación, el balance es positivo y se decide continuar con las movilizaciones. Del 1 al 7 de julio, se coordina una huelga de patio en varias cárceles.

Después de la semana de huelga de patio, se empieza a discutir, a pensar en la continuación de la lucha y se lanzan varias propuestas; una es de realizar ayunos colectivos de dos días el primer fin de semana de cada mes, para mantener una forma de cohesión en el tiempo sin conllevar mucho desgaste de energía. Esta movilización empezará en agosto y será seguida tanto por presos en España como por algunos compañeros a nivel internacional. También se propone realizar una huelga de hambre indefinida, pero algunos presos consideran que era demasiado pronto, creyendo importante elegir el momento más oportuno para que la huelga tenga la mayor repercusión posible. Se tratará entonces de evaluar el apoyo disponible, las posibilidades que hay para mover la información, de facilitar una buena coordinación, un seguimiento y sobre todo una respuesta en la calle. En noviembre, se lleva a cabo un encuentro en Madrid con el fin de coordinar la huelga de hambre indefinida. El debate ahí es prácticamente inexistente y salen pocas iniciativas de solidaridad. Apenas se llegan a proponer algunas cuestiones prácticas a nivel de apoyo. Los límites del movimiento en el exterior se muestran aquí flagrantes. Durante toda la lucha, se verá cómo los compañeros permanecen demasiado a menudo en una posición de apoyo, a remolque de las movilizaciones de presos, percibidos como el motor o incluso de cierta forma como el sujeto de la lucha contra la cárcel.

El uno de diciembre del 2000 unos cincuenta presos repartidos en unas veinte prisiones comienzan huelgas de hambre indefinidas, chapes o ayunos. Estas protestas duran hasta finales del mes (a mediados de diciembre más de la mitad habían abandonado la huelga de hambre). Las provocaciones de los carceleros, los traslados y la intervención de las comunicaciones son permanentes. Muchos presos son apaleados (en Jaén II, Dueñas, Picassent). Los ayunos mensuales y las huelgas de patio continúan durante todo el año 2001, pero, dado la repetición y la falta de resultados concretos, cada vez con menos participación. Para salir de este callejón sin salida, se lanzan varias propuestas desde dentro, como una huelga de bandejas, una huelga de brazos caídos (realizada más tarde en los módulos de segundo grado de algunas cárceles catalanas), o incluso fijar una fecha para romper las celdas al mismo tiempo, etc. Muchas de esas propuestas se llevaron a cabo, pero con una coordinación cada vez más débil, sobre todo porque dependía en gran parte de compañeros en la calle, que a su vez estaban afectados por la represión y sus consecuencias a nivel de desorganización. Sin contar con el aislamiento creciente ligado a la disociación de muchas asociaciones.

Dentro, no faltaron las respuestas a nivel local o individual frente a la represión, algunas de ellas espontáneas y otras más organizadas (ayunos, conatos de amotinamiento, plantes, huelgas de hambre…). Precisamos que durante toda la lucha colectiva, las propuestas coordinadas no excluyeron en ningún momento otras propuestas sobre cuestiones más específicas.

Summum de la descomposición, del 12 al 18 de marzo del 2002 se convoca una huelga de hambre, no se sabe muy bien de dónde sale esta propuesta, es probable que de la calle y no de la autoorganización de los presos. La Coordinadora de Barrios de Madrid anuncia que cerca de 500 presos participaron, pero los contactos directos en las distintas cárceles desmienten tales cifras y es probable que esa famosa huelga de hambre nunca tuviera lugar. Sin embargo, esta falsa información será difundida por Internet y por varios medios de contrainformación, creando una imagen irreal sobre el estado de un espacio de lucha en total decaimiento.

En abril del 2002, apoyándose en un largo comunicado del módulo FIES de Valdemoro que salió varios meses antes, y con la propuesta de crear Círculos de amigos y familiares de los presos en lucha, se organiza un encuentro en Cataluña que prácticamente no tendrá continuidad. Como ocurre a menudo, es el interior el que tendrá la última palabra y una última revuelta vendrá a marcar esta lucha colectiva. A partir del 28 de mayo, los presos del módulo uno de la cárcel de Quatre Camins ocupan el patio planteando doce puntos reivindicativos. El 29, el comité de huelga se reúne con el Director y el Subdirector. Tras la ruptura de las negociaciones, los presos demandan la presencia del conseller de justicia que no aparecerá. La dirección de la cárcel y la DGIP autorizan la intervención de los Mossos d’Escuadra… Como respuesta, los presos se amotinan y otros módulos se unen a ellos. En la represión del motín intervienen carceleros de otras prisiones cercanas. Muchos presos son heridos, algunos de gravedad (otros serán posteriormente torturados). El día 30, treinta presos de los módulos 2 y 3 se niegan a ir a los talleres, la policía antidisturbios de retén dentro de la cárcel interviene. Seis presos consiguen subirse al tejado, serán enviados a la cárcel Modelo. Los responsables de justicia e interior de la Generalitat llegan a culpar del motín a determinados abogados y a los “grupos antisistema” o “grupos anarquistas contra el FIES”. En la calle la respuesta es insignificante por no decir nula. Unas quince personas se concentran frente a la DGIP en Madrid y en Barcelona se realiza una manifestación a la que solo acuden unas treinta personas.

Este corto resumen cronológico de la autoorganización en el interior de los módulos FIES tendría poco sentido sin crítica. A pesar de que han salido pocos testimonios del interior volviendo sobre el tema, y esto por razones evidentes (dificultad de tener una visión un poco más amplia cuando se está sepultado vivo bajo el peso de la represión, ya que muchos tienen que cumplir largas condenas, algunos han muerto, algunos de los que han salido no han querido volver a hablar sobre los motivos de este doloroso fracaso…), podemos al menos aludir aquí a unos cuantos límites e ilusiones ligados a la actividad de los compañeros en la calle, pero también al tema de la represión que inevitablemente viene a golpear a nuestras puertas cuando se desarrollan vínculos reales de solidaridad e intentos de coordinación práctica desde ambos lados del muro.

Los falsos amigos

Desde el comienzo de la lucha, algunos de los anarquistas y rebeldes encarcelados que lanzaron las primeras llamadas insistieron en la colaboración con grupos reformistas y legalistas3 que disponían de las infraestructuras, los abogados y los recursos que les faltaban a los anarquistas y que constituían también un punto de referencia para las familias de los presos. Parecían haber omitido que este tipo de grupos siempre ha reforzado la dominación mediante pequeñas mejoras, a menudo ilusorias, que la hacía más soportable o simplemente reforzaban las ilusiones democráticas. Sin embargo hubiera bastado con una ojeada a la última reforma penitenciaria para evidenciar que lo que pretendían estas mejoras era romper la solidaridad entre los presos y que no habían hecho más que acompañar la represión más brutal. La perspectiva de humanizar las cárceles es además totalmente antagónica a la de su destrucción. Sin embargo, empujados por las condiciones dramáticas que sufrían, estos compañeros presos, dejando de lado aquello que son profundamente, lo intentaron todo para poner fin a su tortura.

Algunas individualidades anarquistas, a pesar de su desconfianza hacia estos grupos, intentarán llevar a cabo movilizaciones conjuntas, intentos fallidos al ser boicoteados por algunos de estos grupos. Por otro lado, a lo largo de la lucha, demostraron su papel recuperador (reapropiándose de la movilización de marzo), pacificador (por la propuesta de Julián Ríos4 enviada a los presos sobre la estrategia de la no-violencia), silenciador (una de las Madres Contra la Droga de Madrid llegó a ocultar la huelga de hambre indefinida) e incluso acusador (señalando con el dedo tanto a los presos más combativos como a los anarquistas y haciendo la distinción entre buenos y malos), llegando a desaconsejar a muchos presos participar en la lucha.

Durante una concentración delante de la DGIP, grupos de la Coordinadora de Solidaridad con las Personas Presas se proclamaron organizadores del ayuno de marzo ante los medios, lo que, a parte del hecho de que la iniciativa venía claramente de los rebeldes sociales y de los anarquistas presos, era todavía más grave ya que una de las ideas principales del espacio creado era la autogestión, sin mediadores, sin siglas, sin protagonismos…

Después del verano, Julián Ríos y su grupo (algunos pertenecientes a grupos de apoyo, abogados, médicos, psicólogos, trabajadores sociales, sacerdotes…) mostraron su verdadero rostro, por si todavía no había quedado claro, enviando a la mayoría de los presos en primer grado y a los que se encontraban en los módulos FIES una propuesta de estrategia de lucha no violenta, basada en el autocontrol, para crear las condiciones para la progresión de grado y otras mejoras a nivel individual con apoyo y seguimiento desde el exterior “a través de programas concretos”. Los compañeros presos se dieron cuenta inmediatamente de que eso no tenía nada que ver con la abolición del FIES, que ante todo se trataba de una estrategia de pacificación. Y no es casual que esta “estrategia” llegara justo en un momento en el que el espacio de lucha colectiva estaba en pleno desarrollo, como un intento de frenar y de dividir. Es bien sabido que a esos grupos no les gustaba nada el cariz que estaba tomando la lucha saliéndose de sus marcos legalistas e integradores. Habían mostrado su verdadera función y a partir de ese momento cualquier vínculo de posible colaboración con dichos grupos estaba roto.

El movimiento anarquista y antiautoritario

El fin de los años 90 es un periodo durante el cual el movimiento anarquista y antiautoritario conoció numerosas evoluciones y rupturas. El movimiento libertario formal que se estructuraba alrededor de la CNT, los Ateneos Libertarios, o las Juventudes Libertarias (entonces apunto de autodisolverse) estaba para el arrastre. Se elevaban voces críticas hasta en su propio seno, tanto con respecto a los posicionamientos “oficiales” de la CNT (entre otras cosas con respecto a los compañeros italianos detenidos después del atraco de Córdoba) o respecto a cuestiones de funcionamiento, como planteando una crítica más general del sindicalismo y de las organizaciones de síntesis. Por su parte, el movimiento autónomo o antiautoritario que se articulaba en torno a okupas y centros sociales y a diferentes colectivos de barrio (la mayoría de ellos “antifascistas”) empezaba a debilitarse. La amplia campaña que se había generado en torno a la insumisión llega a su fin con la supresión del servicio militar obligatorio. La penalización de la okupación y en general la especulación inmobiliaria galopante hace que los Centros Sociales sean cada vez más efímeros. Para evitar una “criminalización” y una “marginalización”, algunos entablan negociaciones con partidos políticos derivando lógicamente hacia el reformismo, mientras que otra parte del movimiento se radicaliza.

En esta época se comienza a hablar de organización informal, de grupos de afinidad y de lucha insurreccional. Sopla un viento fresco que barre los restos putrefactos de las viejas organizaciones. La lucha contra el FIES será el terreno donde esas concepciones del anarquismo, nuevas en la península, se confronten con la realidad de una lucha, mostrando los límites que presentan todos los esquemas organizacionales una vez trasladados y aplicados de forma ideológica. Frente a una situación nueva, se trata siempre de experimentar, de sacar de las experiencias pasadas lo que nos pueda servir para hoy, sin encerrarse otra vez en modelos de organización preconcebidos, aunque sean informales.

Es en este contexto que llegan los comunicados de los presos buscando abrir un espacio de lucha informal. La propuesta es recibida con mucho interés tanto por la parte del movimiento, que entonces ya evoluciona al margen de las organizaciones libertarias, como por algunas individualidades todavía vinculadas a ellas. Se llevan a cabo asambleas, intercambios entre ciudades, se crean publicaciones para difundir información, algunas de ellas (A GOLPES, AAPPEL,…) tomando la cuestionable elección de publicar sistemáticamente todas las cartas de presos. Con el paso del tiempo estas herramientas de debate y de análisis, este espacio donde lanzar propuestas degenerará y la información se volverá cada vez más un fin en sí misma.

Una parte del movimiento se sitúa entonces en una posición de apoyo a “la lucha de los presos” incluso cuando en el mejor de los casos expresan activamente su solidaridad con ellos. Sin embargo, a lo largo de toda la lucha, algunos intentarán desarollar una proyectualidad propia contra la cárcel y no sólo en apoyo a la lucha de los presos. Además del enorme trabajo de coordinación y de difusión ligado a la lucha de los presos mismos, la comunicación entre diferentes cárceles reposa casi exclusivamente sobre el exterior, las intervenciones y las acciones de solidaridad se multiplican.

Desde el comienzo de la lucha, los compañeros fuera utilizan un amplio abanico de medios de acción. Desde la difusión de octavillas y la pegada de carteles, hasta las pintadas y los destrozos, pasando por diversos sabotajes, ataques incendiarios nocturnos y diurnos y los artefactos caseros. Además de los numerosos bancos quemados, los objetivos fueron variados, se saca un buen provecho de varias listas de empresas ligadas a la gestión de las prisiones, se realizan saqueos en los supermercados que explotan a presos para fabricar sus artículos, se colocan bombas en academias de formación de carceleros, se realizan ataques contra la justicia, los sindicatos de carceleros, los medios de comunicación, etc. Se busca redefinir al enemigo, mostrando sus ramificaciones y dejando al desnudo sus puntos débiles. Aunque muchos ataques sólo fueron reivindicados mediante pintadas dejadas en el lugar o por unas líneas enviadas a alguna que otra publicación anarquista de las que pululaban por la época (lo que sobre todo servía para saber en qué punto se encontraba el movimiento), algunos tomaron la muy controvertida elección de recurrir a la prensa para hacer públicas sus acciones.

Los paquetes bomba

A principios de abril del 2000, fue interceptado un paquete bomba dirigido a Zuloaga, periodista de La Razón, quien el seis de marzo, había escrito un artículo buscando calumniar la lucha de los presos relacionándola con la estrategia de los militantes de ETA. Ese paquete fue atribuido en un principio a ETA siendo luego, al cabo de unos días, reivindicado por un comunicado firmado “los anarquistas”. Este será el primero de una larga serie de envíos de ese tipo (en total 12 en un año).

Resaltemos ante todo los problemas éticos relativos al método empleado, al hecho de confiar en los avatares del transporte por correo para atacar a un perro guardián del poder, es decir, delegar en un explotado – con todos los riesgos que conlleva para su persona pero sobre todo sin tener en cuenta su voluntad propia – el porte de un artefacto a domicilio y las contradicciones entre los fines y los medios que se derivan de ello. Pero también plantea el problema de atacar a las secretarias y a los empleados, a los esclavos de los poderosos de este mundo. Nos podemos preguntar aquí si es lo que se entiende por “golpear al poder en sus hombres y sus estructuras”.

En julio, el mismo paquete vuelve a ser reivindicado junto con otros ataques en España e Italia, todos reunidos bajo el nombre “Solidaridad Internacional”. El comunicado precisa que no se trata de ninguna vanguardia armada, que en base a unos principios, cualquiera puede utilizar el mismo nombre. Pero en el fondo esto no es más que una declaración de intenciones en tanto que la reivindicación y la firma tienden precisamente a diferenciar un gesto de revuelta de los demás, haciéndolo emerger del pantano de la conflictividad social difusa para situarlo en una lógica que en sí es política.

Recalquemos de paso que si bien el paquete enviado a Zuloaga tenía intención de herir, también demostró la ineficacia del método empleado, visto que era casi imposible que uno de estos paquetes llegara a su destinatario. Los paquetes siguientes – algunos ni siguiera contenían carga explosiva – cayeron en la repetición absurda y en la búsqueda de un efecto meramente espectacular. Estos “ataques” sólo existían por el jaleo mediático que provocaban, y sin embargo ocupaban en el imaginario de algunos el puesto más alto en la escala de la radicalidad. Ese modo muy específico tuvo al menos dos efectos nocivos ya que por una parte eclipsaba toda la variedad de ataques y de acciones directas presentes y por otra, ofrecía a los verdugos la posibilidad de pasar por víctimas. Además de entrar en la lógica del contrapoder, los paquetes lanzaban una amenaza irreal, y eso los poderosos lo sabían bien. El Estado, sin embargo, sabía el potencial revolucionario que – aunque en estado embrionario – albergaba dicho espacio de lucha. La represión que siguió y las medidas que pretendían frenar su expansión fueron principalmente de orden preventivo.

“Montajes” y represión

En el marco de la preparación de la huelga de hambre que comenzaría el uno de diciembre, el 8 de noviembre la brigada de información detiene y registra los domicilios de dos jóvenes anarquistas de Madrid. Son acusados del envío de paquetes bomba en solidaridad con la lucha de los presos y se les aplica la ley antiterrorista. E.M. será puesta en libertad con cargos y E.G., en cuya casa supuestamente descubren 40 gramos de pólvora, será puesto en “libertada bajo fianza” después de un día en prisión, una semana más tarde lo vuelven a meter en prisión por la presión mediática. La policía no localiza al otro compañero imputado, pero registran el domicilio de sus padres. También imputan a tres presos FIES. Todos participaban activamente en el espacio de lucha. Estas detenciones se realizan el mismo día de la detención de un supuesto comando de ETA y de la “cúpula política del PCE(r)”, lo que por supuesto ayuda a legitimar las detenciones frente a los ciudadanos bien pensantes. Los medios de comunicación mezclan también explícitamente las cosas hablando de vínculos entre los inculpados y grupos autoritarios como ETA y su entorno. Junto con la policía, inventaron un complot internacional anarquista donde el cerebro y organizador de una “célula anarquista” jerarquizada seria el preso anarquista Claudio Lavazza junto con otros dos presos FIES, afirmando “que dirigían todos los movimientos de los jóvenes”. En su imaginario fantasmagórico “E.M. era la encargada de mantener los contactos con los presos FIES responsables de esta organización. E.G. era el encargado de elaborar los paquetes con los explosivos. El hasta ahora huido recibía, a través de una carta, las instrucciones de los presos (…) sobre las personas a las que debía enviar los paquetes. Además era el encargado de elaborar los escritos que iban dentro de los paquetes (…)”. (Periódico EL MUNDO 10-11-00). En enero del 2004, E.G. será finalmente condenado a cuatro años de cárcel por tenencia de material explosivo, los casos de los otros inculpados fueron archivados, desmontando así la trama de “organización armada”.

Lo más grave fue sin embargo la reacción de pánico por parte del “movimiento antiautoritario” (sobre todo en Madrid), al día siguiente a las detenciones unas 100 personas asisten a una reunión (de la que surgirá la asamblea de amigos y compañeros de Eduardo), en la que se empieza a hablar de realizar una rueda de prensa proclamando la inocencia de los compañeros detenidos, sus posteriores campañas y defensa irán en ese sentido. La Cruz Negra Anarquista de Madrid, a la que pertenecía Eduardo, no tardará en enviar un comunicado a los medios de comunicación, desvinculándose de cualquier acción violenta: la CNA se desvincula rotundamente de los actos de los que es acusado el compañero (…) la organización CNA no se siente identificada con este tipo de acciones individuales (…) que quede claro que no utilizamos métodos de fuerza o violencia organizada5. Por su parte, la CNT sacó una circular llamando a la expulsión de los diferentes grupos de la CNA de sus locales, algo que fue rechazado en bastantes ciudades, una de ellas Madrid, donde los grupos estaban más o menos compuestos por las mismas personas. Así, parte del “movimiento formal” creaba una barrera a su alrededor, señalando indirectamente (apenas intentando esconder el dedo) a los que se quedaban en el otro lado.

La falta de capacidad para afrontar la represión se hacía evidente y todas las carencias y debilidades del movimiento en la calle se manifestaban de una forma bastante dramática. La represión hacía tiempo que enseñaba los dientes y los compañeros que la habían visto venir no supieron dotarse de lo medios necesarios ni de las herramientas indispensables para reducir sus efectos en la medida de lo posible y continuar la lucha. A pecho descubierto se encajaron los golpes. En una posición de debilidad, incapaces de defenderse, era más difícil aún para los compañeros guardar la ofensiva.

En febrero del 2001, durante una conferencia de la Europol en Madrid; España, Italia, Grecia y Portugal proponen la creación de un fichero especial de lo que denominan “terrorismo anarquista internacional”.

El 3 de octubre del 2001, agentes de la brigada de información detienen a dos compañeros en Madrid y a un tercero en Oviedo acusados de pertenecer a una “célula anarquista” responsable de cuatro ataques con artefactos explosivos durante el verano en Madrid. Una vez más se habla de las conexiones Italia-España-Grecia, inventándose el nombre de “triángulo anarquista del mediterráneo”, y de los vínculos con “los presos FIES”, con los que algunos mantenían contactos. La investigación también menciona las aportaciones españolas al encuentro de la IAI (Internacional Antiautoritaria Insurreccionalista) en Italia en diciembre del 2000, en el que se habló de “la lucha contra el FIES”. Todas las pruebas se basan en relaciones y en la participación en diferentes publicaciones anticapitalistas. El 7 de octubre, ingresan en prisión y son liberados una semana más tarde, habiendo caído las acusaciones por falta de pruebas.

Unas semanas antes, habían sido registrados en diferentes ciudades de Italia locales, okupas y viviendas de compañeros. La DIGOS6, que sobre todo había recogido papel y material informático, prestó mayor atención al material proveniente de España y de Grecia y a todo lo que hacía referencia a la lucha contra la cárcel. La excusa era la investigación sobre las acciones firmadas “Solidaridad Internacional”.

Unos meses más tarde, se difunde una nota de la Jefatura Superior de Policía, indicando que “los anarcoterroristas planean una campaña de atentados” contra los sindicatos vinculados a funciones represivas y asegurando que detrás de estas acciones se encuentran “viejos conocidos” de la policía vinculados al grupo de “Los anarquistas” cuyos principales “líderes” se encuentran en prisión.

A modo de conclusión (algunas pistas para un debate que nunca tuvo lugar)

Desde entonces los “montajes” llegaron a formar parte del paisaje represivo español. En unas cuantas operaciones represivas más, se volvió a hablar de los paquetes bombas y de las famosas conexiones internacionales, sobre todo con Italia. Sin embargo ninguno ha tenido el mismo efecto desmovilizador que tuvo este primer montaje. Quizás simplemente porque había hecho ya buena parte del trabajo sucio, sin hablar de toda la energía que canalizó a través del reflejo antirepresivo indignado, energía que por otro lado igual no hubiese sido invertida en la lucha contra el FIES. La campaña por la liberación de Eduardo, inocentista y victimista a más no poder, llevaba un discurso sobre la acción directa y sobre la violencia revolucionaria que delimitaba claramente los campos entre buenos y malos, con todas las consecuencias que eso conllevaba.

Cogidos entre dos fuegos, el margen de maniobra del que disponían los compañeros en el exterior se fue reduciendo a gran velocidad. La red de comunicación que se estableció durante el periodo 1999- 2000, y que constituyó la columna vertebral del espacio de lucha informal, fue objeto de represión mediante detenciones, vigilancia, presiones diversas y sumarios judiciales conocidos o no. Pero más que el clima de tensión que todo eso creó, es sobre todo el desgaste y la ausencia de perspectivas lo que hizo declinar el espacio de lucha abierto.

Desde el comienzo de la lucha, los compañeros tuvieron que realizar grandes esfuerzos para desarrollar una proyectualidad propia, que superase en la práctica la solidaridad con la lucha de los presos. Esto fue debido, al menos en parte, a una mitificación del “preso”, considerado abstractamente como el arquetipo del rebelde consciente. Llevados por el deseo loco de ver nuestras ideas en todas las cabezas, algunos creyeron que las prisiones estaban llenas de rebeldes cuando en la realidad están simplemente llenas de presos. Habían olvidado que su condición de presos no era más que una imposición del Estado en respuesta a unos hechos o a una condición social que no eran en sí sinónimo de revuelta. Con la idealización de los presos, era la obsesión marxista del sujeto revolucionario la que se colaba por la ventana, todas las esperanzas eran trasladadas inconscientemente de una categoría social (en otro tiempo el proletariado) a otra. La exterioridad de hecho en la que esta idealización confinaba a los compañeros, hacía que fuese más difícil aún superar el marco de las reivindicaciones específicas avanzadas por los presos para desembocar en una lucha contra la cárcel y la sociedad que produce y que la produce. Sin embargo esto hubiera permitido a cada uno encontrar su sitio en esta lucha y dinamitar las jerarquías que nacían en el seno del espacio de una lucha presa de los personalismos, los rumores y las diferencias personales que obstaculizan la lucha común.

Después del impasse de las relaciones con los grupos reformistas, hubo un intento de crear “círculos de amigos y familiares de los presos en lucha” pero no tuvo continuidad. Probablemente en parte porque no quedaba claro cómo articular una herramienta de ese tipo en el seno de una proyectualidad contra la prisión. Los compañeros se habían enfrentado con muchas dificultades a la hora de entablar vínculos combativos con personas supuestamente más “sensibles” a la cárcel. Era en ese sentido en el que se planteaba la importante cuestión de cómo extender socialmente la lucha que aquí se planteaba.

Se dio un peso enorme a la correspondencia con los presos, que si bien era indispensable para la coordinación y para la existencia misma del espacio de lucha colectiva, por otro lado parecía desproporcionado en vista a la escasa comunicación y debate reales. También es bastante penoso el balance de las relaciones con los presos, si vemos los pocos vínculos de complicidad que se llegaron a desarrollar, y eso a pesar del gran número de cartas que salían de los talegos firmadas con un “viva la anarquía”. De hecho si uno de los frutos de esta lucha fue una toma de conciencia real de algunos presos, también hubo presos que se aprendieron unos eslóganes y algo de retórica anarquizante para asegurarse apoyo, dinero, novietas, etc.

Para terminar, a pesar de que esos años llenos de errores y de golpes duros mal encajados le hayan dejado un sabor amargo a más de un compañero, hay que reconocer el mérito a la lucha contra el FIES por el hecho de que fue la primera experiencia concreta de un movimiento anarquista liberado del yugo del anarcosindicalismo. Si pecó por falta de madurez, al menos se había quitado de encima las ilusiones y los esquemas clásicos más rancios de la organización formal. Si en alguna ocasión dio muestras de más generosidad que de lucidez, y mostró claramente sus límites y debilidades, no hay que despreciar las ideas de autoorganización y de informalidad que dieron forma al espacio de lucha, ni los valores de apoyo mutuo y de solidaridad que este llevaba. No es haciéndonos los viejos sabios, diciendo que entonces éramos jóvenes y tontos, haciendo pasar este intento frustrado por un error de juventud que lo podremos superar. El camino se hace andando, tropezándose y volviéndose a levantar.

Desde ambos lados de los pirineos

Notas

1 Asociación de Presos en Régimen Especial.

2 Fichero de Internos en Especial Seguimiento, según el tipo de delito y el comportamiento en prisión se le atribuyen a los presos clasificaciones y regimenes especiales.

3 Distintos grupos asistencialistas, que abogaban por la reforma de las prisiones. Hacía años que denunciaban el régimen FIES. Muchos de ellos habían surgido de los movimientos de barrio de los años 80-90.

4 Profesor y abogado, especialista en derecho penitenciario, cercano a la coordinadora de apoyo a presos.

5 Extraído del “Comunicado de la organización Cruz Negra Anarquista – Grupo Madrid a los medios de comunicación” del 16 de noviembre del 2000.

6 Policía política italiana.

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ESPECIFISMO, DIVERSIDAD Y PROFUNDIZACIÓN, TRES TÓPICOS QUE DEBEMOS ANALIZAR

Desde hace algún tiempo venimos debatiendo y rebatiendo sobre tres temas que consideramos que se deberían agudizar en vísperas de agudizar nuestra lucha, es por ello que decidí redactar este articulo para ampliar el debate te ideas.

El especifismo

El “especifismo” es entendido dentro del movimiento como la creación y consolidación de grupos de matriz anarquista pero que se dedican única y exclusivamente ha un solo tema o conflicto (sindical, ecologista, musical, presos, etc.) desde mi punto de vista, tal característica mas que aliviar la carga se convierte en un karma, por el actual estado de las cosas (escasez en medios, personas afines, control social extremo, entre otras) esto genera que los pocos núcleos existentes también enfilen sus baterías contra otros enemigos y situaciones del engranaje social.

El “especifismo” forma parte de una estrategia y lucha propia de la sociedad industrial y no de la sociedad postindustrial, postmoderna en la cual vivimos. Es por ello que mas que fortalecer o crear nuevos grupos “anticarcelarios” o “pro presos” lo que se debería buscar es a una extensión de conflicto penitenciario dentro del movimiento antiautoritario, es decir, aniquilar el especifismo de “comités pro presos” y hacer el conflicto carcelario como una lucha palpable y propia de cada individuo que decida levantarse contra el orden establecido.

Esta generalización del conflicto se entiende como la capacidad de que cada individuo o asamblea según sus fines, estrategias y afinidades realice actividades anticarcelarias desde sus respectivas trincheras y que este en la capacidad de poder relacionarse de manera informal con otras experiencias.

Para romper este molde es necesario romper con dos situaciones previas dentro del movimiento:

La primera es la de hacerle entender a todos los rebeldes que cualquier persona que decida retar y contrariar al status quo corre el riesgo de para en la prisión, es decir, hacerle entender que la revuelta no es juego de niños y que mas que un triunfo asegurado lo que puede tener es una larga condena en prisión, por consiguiente es un deber no solo individual sino también colectivo el combatir las prisiones con igual pasión y perseverancia con que se combate la autoridad y el “establishment” burgués.

La segunda situación que se debe romper, es la de entender, como individuos en lucha, que la cárcel no es una institución ajena al sistema, como muchos piensas, sino que forma parte de el y es imanemente e inherente a esta, es decir, sin prisiones el capitalismo no funciona, es por ello, que atacar al orden actual implica atacar a su vez el sistema capitalista, es por ello que nosotros usamos la expresión “Panóptico Global” para referirnos a la sociedad actual mientras que los compañeros de Critical Resístanse de EEUU, mucho más agudo utilizan la expresión “Complejo Penal Industrial “para referirse al actual estado de organización de la locura.

La cárcel es un microcosmos de la sociedad y el sistema carcelario esta en doquier desde el asalariado trabajo que desarrollamos hasta nuestras residencias enjauladas (en la península ibérica no se aprecia pero aquí en Venezuela basta ir a la casa de algún compañero para que te sientas en una pajarera).

Consideramos que más que una gran federación de colectivos anticárcelarios lo que debemos hacer es reconstruir una extensa red de complicidad con las personas privadas de su libertad y “atacar” al complejo penitenciario desde diferentes estrategias, y cuando uso la expresión “atacar” no me refiero ha un acto único de violencia que pueda generar mayor criminalización hacia el movimiento, sino que cuando nos referimos al verbo “atacar” lo decimos en forma genérica para mencionar las múltiples formas que sirven para crear grietas en la estructura capitalista. Desde escribir una carta ha un preso hasta realizar una marcha hacia alguna prisión, todo es valido, lo valioso es ir creando nuevas y dinámicas formas de resistencia.

Diversidad en la acción

Es obvio que la realidad latinoamericana es muy distinta a la mediterránea e inclusive diametralmente opuesta a la europea, basta con venir a Venezuela para darse cuenta que la realidad patibularia local es muy distinta a la de Colombia, siendo países con un génesis grancolobiano en común. La prisión como realidad se desarrolla de maneras muy distintas en cada región y esta a su vez genera problemáticas, discursos y acciones muy heterogéneas unas de otras.

Es por ello que consideramos necesario de solidificar las autonomías locales pero que a su vez se respete unos principios universales de afinidad, que para nosotros son muy claros (solidaridad, antiestatismo, anticapitalismo, apoyo mutuo, etc.)

Profundizar en un discurso anticarcelario

Para mí, un tema sumamente preocupante es el poco debate que se esta dando dentro de los grupos, colectivos, individualidades y tensiones anticarcelarias con respecto al devenir de su lucha y sobre todo el de pretender que con una hipotética transformación social se vendrán abajo los muros de las prisiones de manera espontanea, y que esto llevara a que el sol de la anarquía resplandezca en su infinita plenitud.

Desde mi perspectiva esta visión peca de ingenuidad e incluso sin ánimos de ofender de “autoengaño” debido a que las situaciones no se transforman con el simple accionar, si este no esta acompañado de una critica demoledora aguda y corrosiva que ayude a soslayar las estructuras de un determinado engranaje.

Para ello considero la necesidad de profundizar en nuestros análisis y contribuir para ello, aquí nosotros hemos estado tratando de unir una serie de conceptos, ideas y otros supuestos ideológicos que hemos denominado “Abolicionismo Anticapitalista” Con esto no queremos crear nuevos “rebaños” ni nuevas corrientes dentro de la tensión “anarquista” tampoco generar nuevos paladines ni dogmas, todo lo contrario, lo que buscamos es profundizar nuestra critica contra el sistema penitenciario, ser mas agudos, radicales y concisos contra la institución. El “apelativo” que se le quiera poner es insignificante, “abolicionismo anticapitalista”=anarquismo, no existe diferencia alguna, sino la complementación de un mismo proyecto en común.

Profetizar futuros es ridículo, pero ser creativos y proponer posible soluciones, por mas hipotéticas o descabelladas que suenen puede contribuir de una manera dinámica avivar nuestra lucha, no solo en un plano colectivo sino también individual, no agotar la imaginación e ir proponiendo modelos alternativos a la sociedad punitiva o incluso a la sociedad en si, nos ayudara de una manera no pensada a derruir el monstruo penitenciario.

Cuando logremos transformar estos tres principios sin mirar hacía atrás podremos avanzar hacia una eventual radicalización del conflicto penitenciario, hasta lograr nuestra añorada sociedad sin cárceles.

Rodolfo montes de oca

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 LA CARCEL Y SU OTRO MUNDO, MARIO LOPEZ TRIPA, MARZO 2014

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LA CARCEL Y SU MUNDO, MASSIMO PASSAMANI

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passamani-reflexiones

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UNAS BREVES NOTAS SOBRE SACCO Y VANZETI, ALFREDO MARIA BONANNO

Naturalmente que nos encontramos muy lejos de los tiempos y las condiciones en las cuales tuvo lugar la tragedia de Sacco y Vanzetti. ¿Pero realmente han cambiado tanto lo concerniente, a la forma en la que la opinión democrática mundial reacciona? ¿Por qué? ¿Quizás debido a la falta de claridad y a ciertos malentendidos? Estas son las cuestiones que discutiré en las notas que siguen a continuación.

¿Por qué estas anotaciones?

Tras leer “Acto en el día de estudio sobre el caso de Sacco y Vanzetti” presentado en Villafalletto el 4 y 5 de septiembre de 1987, me pregunté cuanta importancia tuvo y tiene todavía hoy el hecho de que estos dos compañeros fueran inocentes. ¿Si los dos compañeros se hubiesen declarado responsables o hubiesen sido innegablemente considerados responsables de las acciones que se les atribuía, hubiesen seguido siendo defendidos por el movimiento anarquista internacional? ¿Cuál hubiese sido entonces el apoyo recibido a nivel mundial en ese caso?

Por supuesto la historia no se escribe con “hipótesis”, soy completamente consciente de ello. Y no es mi intención realizar una contribución a la “historia” de Sacco y Vanzetti. Tengo grandes sospechas sobre los historiadores profesionales, y más que una pequeña duda sobre la historia misma, y obviamente sospecho de todos los políticos, antiguos y nuevos, y de su buena fe para ocupar “eventos” históricos. Por otro lado, no me cabe la menor duda del hecho de que Sacco y Vanzetti no tuvieron nada que ver con las acciones de las que se les acusaba. Pero esta certeza es personal y completamente ajena a los hechos que pueden ser verificados o ensombrecidos durante el transcurso de un juicio, y no impide que me haga preguntas, y espero que aquellos poc@s compañer@s que puedan leer estas anotaciones, también se hagan preguntas inquietantes.

Morir inocente significa mayor rabia

Por supuesto que debe ser terrible morir inocente, y esto se debe a que el valor moral de la justicia está arraigado en cada un@ de nosotr@s. No la justicia intocable de la rebelión proletaria que lo vuelca todo y ajusta cuentas en un empuje colectivo de destrucción, sino la justicia técnica, judicial, tradicional…. La vieja justicia con los ojos vendados que nosotr@s desenmascaramos para descubrir con horror que está completamente podrida. Pero a pesar de haber leído sobre ello y de ser conscientes de todo esto, aún seguimos convencid@s de que la justicia debería funcionar. ¡Cielos! ¡Cómo se puede mandar a dos hombres inocentes a la muerte¡ La sagrada indignación de tant@s compañer@s anarquistas va de la mano de la laica indignación de comunistas, demócratas y diversas tendencias de otros colores. La gloriosa cruzada de la izquierda se recompone inequívocamente, cada vez que los nombres de Sacco y Vanzetti son mencionados. Y lo que les vincula con ellos es precisamente la cuestión general y objetivamente justificable de su inocencia. Pero la rabia que se encuentra en la raíz de esto, la rabia ante la muerte de dos compañeros a manos del Estado, no debe permitir que cerremos nuestros ojos frente a otras cuestiones.

La presencia inoportuna

Me parece que el flujo de personalidades democráticas, las literarias y artísticas incluso más que las judiciales y académicas, contribuyeron enormemente a la divulgación del “caso” de Sacco y Vanzetti. Hecho que condujo la inmensa propaganda a nivel mundial, aunque también provocó una disminución en el nivel de enfrentamiento que sin duda alguna tuvo lugar en América, y más concretamente en el tribunal. Demasiados discursos, demasiadas representaciones teatrales, demasiados periodistas democráticos, demasiados políticos. Y esto, como un continuo y corrupto hilo que aún está ocurriendo en nuestros días, con intentos de recuperación por parte del aspirante a la Casa Blanca, Dukakis. (n.d.t. En agosto de 1977, el gobernador de Massachusetts, Michael Dukakis firmó una declaración en la que reconocía los errores cometidos durante el juicio y afirmaba la inocencia de Sacco y Vanzetti)

¿Pero cómo decidir de otro modo? Tomemos el ejemplo de Piazza Fontana (1967- una bomba en la Banca de Agricultura de Milán mata a 17 personas. Los anarquistas son acusados de esta masacre estatal, que fue denunciada por la izquierda en su conjunto) ¿Se podría haber dicho al Partido Comunista que se largase y haber dejado de recibir su apoyo? Si los anarquistas hacen cualquier cosa por hacer pública su propaganda para así involucrar a la gente y ser escuchados por el mayor número posible de personas, ¿Cómo podrían renunciar a la colaboración con las fuerzas políticas e intelectuales aún cuando supiesen perfectamente hacia donde les conducía dicha colaboración? No es una cuestión fácil de contestar. En el tiempo de Sacco y Vanzetti, ¿podían haber rechazado el apoyo de gente como Sinclair Lewis, Eugene O´Neill, Walter Lippman, John Dos Passos, además de los Roman Rollands, Thomas Manns, Albert Einsteins, etc, a lo largo de todo el mundo quienes apoyaron la inocencia de los anarquistas? Sí, hubiese sido difícil.

Pero no es mi intención traer a colación el totalmente legítimo punto de vista de que los compañeros deberían haber sido exclusivamente defendidos por el movimiento internacional anarquista, con propaganda limitada a estas últimas motivaciones aceptando solamente aquellas fuerzas externas que hubiesen mantenido voluntariamente la cuestión dentro de estos límites. Sólo quiero decir que el tipo de colaboración impuesta por el abogado Moore, necesariamente tuvo que tener la marca de aprobación del Comite de Defensa y de los dos compañeros en prisión.No se previó como se iba a resaltar la inocencia de los dos compañeros, y como se desatendería su culpabilidad en principio, debido a su militancia y a su pertenencia a una parte específica de América y al movimiento anarquista internacional, colocándolo en un segundo plano. Este fue el precio de la colaboración. Después de esto, podríamos jugar con el interrogante, y esto ocurre todavía actualmente, de que fue una cuestión de dos inmigrantes, dos trabajadores honestos, y subrayar el elemento nacionalista y de clases que ciertamente produjo resultados en su momento pero que no aclara nada respecto a las personalidades anarquistas y revolucionarias de Sacco y Vanzetti.

¿Fue la presencia de las fuerzas de la “izquierda” internacional útil para el objetivo de salvar sus vidas? Uno debe sacar como conclusión que no lo fueron, dado que los dos compañeros fueron asesinados de todas formas. El hecho de que redujeran cualquier posibilidad de que su actividad anarquista fuese considerada también fue negativo.

¿Qué hubiese ocurrido si este apoyo hubiese sido rechazado? Los dos compañeros hubiesen sido defendidos de la misma manera que otr@s que acabaron sobre el patíbulo, algun@s inocentes, algun@s culpables, según lo escrito por Galleani (n.d.t. Luiggi Galleani, anarquista italiano creador del periódico “Cronaca Sovversiva”). Y aquí llegamos a la pregunta: ¿pero tiene algún sentido esta diferenciación entre “culpable” e “inocente”?

Francamente, no lo sé. Tras releer “Acto de estudio sobre el caso de Sacco y Vanzetti”, vi que tanto Sacco como Vanzetti colaboraron con “Cronaca Sovversiva” (“Cronica Subversiva). Debido a ello ambos deberían ser conscientes de la postura de Galleani frente a este falso problema. El hecho de que ellos fueran “inocentes” no pudo hacer que regresaran a una total aceptación de la vía inocentista, por lo menos en los términos desarrollados en el juicio. Por lo tanto estoy de acuerdo con Pedretti cuando escribe “Bartolomeo Vanzetti no era una persona acrítica unidimensional, denunció el mecanismo que permitió la heroicización de su derrota hacia el amargo final: era esencialmente un anarquista comunista, profundamente convencido y enormemente orgulloso de sus opciones políticas y existenciales…de hecho nunca escondió su odio hacia la injusticia de la que fue víctima y su deseo de ser vengado” (p.130). Por una parte, una vez tomada la decisión fue necesario continuar hacia el amargo final, directos hacia la situación (impuesto por los “progresistas asustad@s”, quienes constituían la gran masa de las personas que apoyaban a Sacco y Vanzetti) de que el que fueran anarquistas apareciese entre líneas.

“Inocente” o “Culpable”

El hecho de que Sacco y Vanzetti fueran asesinados a pesar de la evidencia de su inocencia, únicamente probaría que tanto el concepto de inocencia como el de culpabilidad no son un dato objetivo, sino una medida impuesta por la lucha de clases. Las técnicas legales y los procedimientos policiales que establecen si una persona es culpable o inocente, son parte de la cultura del poder. Para un@ anarquista revolucionari@ los procedimientos que se exponen como “evidencias” lógicas no tienen ningún valor. Es a la propia consciencia revolucionaria a la que un@ debe responder, y no a la evidencia de la situación orquestada por el enemigo que hace y deshace las reglas del juego a su placer. Para un@ “demócrata” por el contrario, hay una neta diferencia entre ser culpable o inocente.

Culpable es aquel que quebranta la ley de una manera clara, y ha sido juzgado y condenado por ello. Por el contrario, inocentes son los que no hicieron aquello de lo que habían sido acusados por La gran masa, constituida por tod@s l@s que todavía se estremecen con horror cuando piensan en el final de Sacco y Vanzetti, debido a que nuestros dos compañeros eran inocentes, ni robaron, ni mataron y a pesar de ello, murieron en la silla eléctrica. Una pequeña minoría, y entre ellos debe haber habido anarquistas, se estremecieron de horror no sólo por los atroces e ignominiosos métodos con los que el proceso judicial tuvo éxito y pudo mantener la responsabilidad de ambos sobre los sucesos, sino porque Sacco y Vanzetti fueron asesinados por el Estado. ¿Este horror del que estamos hablando, habría existido -a parte de en esa pequeña minoría para los cuales por una razón u otra no les parecía de relevancia el hecho objetivo de su inocencia- si los dos anarquistas hubiesen tenido un juicio más digno (desde el punto de vista de las pruebas establecidas) y hubiese resultado que ellos habían cometido el crimen? Estamos segur@s de que las cosas hubiesen sido bastante diferentes.

La gran masa de aquell@s que son respetables de profesión, habrían estado a favor de la condena, y es algo que entendemos. Por otro lado una pequeña minoría incluyendo a l@s anarquistas, como Galleani, hubiesen afirmado que no hay diferencia entre culpabilidad o inocencia.

Si hubiesen sido Sacco y Vanzetti realmente responsables de estas acciones sólo hubiese habido una modesta demostración de defensa por parte de compañer@s, tal y como se dio poco antes de la tragedia de Sacco y Vanzetti, con Ravachol por ejemplo. Por otro lado, compañeros que se colocan en la óptica de la expropiación no pueden presumir de tener un movimiento tras ell@s, independientemente de cuales sean sus condiciones objetivas y el nivel de conciencia teórica dentro de éstas.

¿Por qué no podemos esperar tales apoyos? Por al menos dos buenas razones. La primera, porque la decisión de llevar a cabo determinadas acciones, incluyendo aquellas cuyo objetivo es contribuir a través de un meticuloso esfuerzo, al aumento de la disponibilidad de ciertos instrumentos revolucionarios, es siempre una decisión personal y por lo tanto debe ser sostenida, tanto en lo bueno como en lo malo, por cada compañero y su conciencia madura. En segundo lugar, porque un movimiento, incluso uno revolucionario, necesita desarrollarse, tener divergencia de opiniones, ciertas reservas legítimas que no pueden ser desechadas todas de golpe.

Por este camino, debidamente hasta donde yo puedo entender, no hay nada de extraño en guardar las distancias en tales casos, mostrando así claramente que somos ajenos a esta cuestión. ¿Por qué jamás debería un@ implicarse a posteriori en algo con lo que inicialmente no estaba de acuerdo? La única posición criticable es la moralista, la cual termina necesariamente convergiendo en el reino de las moralejas del poder producidas e impuestas por los jefes.

Esta breve reflexión debería ayudarnos a ver determinadas situaciones de una forma más clara, en primer lugar la de Sacco y Vanzetti. Si ser inocente no es más que un factor externo que podría o no existir -y en el caso de los dos compañeros asesinados en América, eran inocentes- l@s compañer@s deberían ser defendidos en todas partes, incluso aunque fuesen “culpables”. Ahora, sí esto es así, no podemos constituir amplios frentes cuando l@s compañer@s son inocentes, y limitarnos a una pequeña parte del movimiento anarquista cuando l@s compañer@s son “culpables”. Las cosas deberían abordarse de la misma manera, al menos teóricamente, si admitimos en primer lugar, como debería ser obvio, que no pueden existir “inocentes” y “culpables” excepto en la lógica del poder.

¿Cómo escapar de este dilema? De forma bastante sencilla. Comenzando siempre por el hecho de que para nosotr@s el aspecto técnico es secundario, y que si algun@ compañer@ es acusad@, encarcelad@ y en algunos casos asesinad@ es debido, a parte del hecho objetivo que constituye el elemento de debate en el juicio y el cual tiene un interés marginal para nosotr@s, a su ideología anarquista. No podemos hacer que las razones técnicas se conviertan en los elementos centrales de la campaña de defensa.

Much@s compañer@s, incluso con buena intención, piensan de forma diferente porque son víctimas de las banalidades de las ideas dominantes. La demanda de objetividad es una de las piedras angulares de la filosofía de l@s vencedor@s.

Es importante entender esto porque siempre nos pilla por sorpresa, reapareciendo cuando menos lo esperamos. Que esta realidad es algo que puede ser determinado de manera precisa es uno de los muchos mitos de las bases del nuevo pensamiento científico, justo como cuando emergieron de las complejas condiciones del Renacimiento, digamos, en las ideas de Galileo: racionalismo reducido a la descripción, no más como esencia.

Y la ley contemporánea es una digna heredera del racionalismo, al no haber cambiado demasiado las certezas concernientes a la “manera” en que las cosas fueron. Uno todavía asiste hoy en día a cómicas “reconstrucciones” y cosas por el estilo en los juicios. Nos hemos acostumbrado tanto a esta forma de pensar que ni siquiera somos conscientes de ello.

Cuando decimos que Sacco y Vanzetti no eran inocentes sino por el contrario culpables, pero sólo de ser anarquistas, introducimos en el juicio que afirma ser objetivo (por consiguiente de una naturaleza cuantitativa), un elemento que es ajeno al juicio en si mismo (o por lo menos considerado así por la ciencia judicial), un elemento de naturaleza cualitativa.

Y todavía esto no funciona de esta manera. La realidad es precisamente este hecho complejo, que no puede ser reducido al resultado de un procedimiento legal. Esto último siempre será algo arbitrario y basado no en evidencias sino en la fuerza, no en la lógica sino en el poder.

¿Una manera difícil de razonar? Quizá sí, pero una vez empleada nunca la olvidas.

Alfredo M. Bonanno

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Texto difundido en la concentracion afuera de la embajada de Italia en Mexico DF

La solidaridad entre anarquistas es más que palabra escrita

Solidaridad con lxs compañerxs anarquistas prisionerxs del Estado italiano.

Los anarquistas son enemigos declarados del Estado y de todas las realizaciones institucionales concretas de las que este se dota para controlar y reprimir. Esta declaración de principio, aun con su carácter abstracto, es uno de las características esenciales del anarquismo y nuca ha sido puesta en duda.

El Estado sabe perfectamente que los anarquistas son sus irreductibles enemigos, los que, con más o menos eficacia, lo combatirán hasta el final.

Pero sabe también que, propiamente por esta posición de total y radical enemistad, los anarquistas no pueden encontrar aliados en su lucha contra el Estado, salvo en la participación espontánea de individuos deseosos de transformar las condiciones de opresión en las cuales vivimos todos.

Lejanos de cualquier juego de poder, diamantes en su cristalina pureza ideal, los anarquistas han representado desde siempre la espina clavada de todo Estado, desde el despótico al democrático, de aquí la particular atención que los órganos de policía de cualquier tipo han mantenido sobre ellos….

En los últimos meses oleadas represiva han golpeado a diversos proyectos e individualidades anarquistas en Italia. Estas embestidas represivas del poder en contra de l@s anarquistas no son nuevas, en Italia ya tienen una tradición, muchas de las cuales se han desmoronado en frustrados montajes por parte del poder para de esta forma debilitar la lucha anarquista. Remontándonos al pasado y solo por nombrar algunos datos el 12 de diciembre del 1969 dos bombas estallaron en dos bancos en Milán provocando decenas de muertos. El atentado fue atribuido, con la ayuda de una tempestiva campaña mediática y manipulación de los hechos, a Pietro Valpreda y al entero movimiento anarquista. Decenas de compañeros fueron encarcelados y el anarquista Giuseppe Pinelli fue tirado por la ventana de la comisaría durante el interrogatorio.

En 1980 se producen decenas de detenciones de anarquistas en toda Italia, acusados de atracos, de banda armada e insurrección contra el Estado.

En 1991 clamorosa operación dirigida a implicar a un presunto grupo “Anarchismo e provocazione “en el secuestro de Mirella Silocchi. El grupo se revela como inexistente, mientras existen desde hace mucho tiempo una revista que se llama “Anarchismo” y un periódico que se llama “Provocazione”.

De 1984 a 1988 se producen al menos cuatro tentativas de implicar a los anarquistas en los hechos relacionados con los postes de alta tensión saboteados por casi todo el territorio italiano.

En 1994 registro en Florencia en la redacción del semanal anarquista “Canenero” (en el mismo local poco antes había sido encontrado un micrófono) y se consignan tres “avisos de garantía” a varios compañeros en relación a los atentados contra los negocios Standa propiedad de Silvio Berlusconi.

Una vez que el terrorismo fue derrotado quedaba el aparato policial, de servicios y jueces que el estado pensó en utilizar, contra el nuevo enemigo que construyeron y que apareció oficialmente en el 1996, cuando el fiscal Marín (juez antiterrorismo de Roma) abrió un expediente contra una presunta organización anarquista, que, según el, se refería a la revista “Anarquismo” (editada por Alfredo Bonanno).  El juez mismo se invento el nombre de la organización: ORAI (Organización Revolucionaria Anarquista Insurrecionalista). Fue la primera vez en la que los medios de información hablaron del anarquismo insurrecionalista y lo describen de manera muy diferente al anarquismo insurrecionalista del que habla Bonanno. Marini denunció 68 anarquistas en lo que fue denominado posteriormente como el proceso Marini en donde decenas de compañer@ fueron arrestado en toda Italia acusados de delitos diversos entre los que figuran secuestro, vilipendio de las instituciones, banda armada.

En el 1998 en Torino el juez Laudi (otro juez antiterrorista, simpatizante del mayor partido de izquierda) emplea la acusación de asociación subversiva para atacar el movimiento contra el Tren de Alta Velocidad (TAV). Tres anarquistas, dos italianos Edgardo Massari, “Baleno”, y Silvano Pellissero, y una argentina Maria Soledad Rosas, “Sole”, fueron encarcelados. Baleno y Sole murieron en la cárcel mientras que Silvano Pellissero fue absuelto de la acusación de asociación subversiva y fue condenado solo por delitos específicos.

Desde el 2001, ha empezado la represión contra el enemigo anarquista que paulatinamente se ha extendido a todos los movimientos antagonistas radicales. Desde poco años en las comisarías de Bologna, Cagliari, Roma y Torino han sido creados los GIA (Grupos de Investigación de los Anarquistas) o sea grupos de policía cuya tarea es investigar, controlar y reprimir los anarquistas. Las estrategias represivas utilizadas son tres: 1) agresiones policiales; 2) agresiones fascistas; 3) acusaciones de asociación subversiva.

Asi pasamos por la operación cervantes, la detención de lxs compañerxs de la inciativa Il Silvestre y los cientos de registros a habitaciones de compañerxs anarquistas que se realizan a cada corto plazo en Italia.
Ahora el 13 de junio del 2012 a aproximadamente a las 4 de la madrugada el grupo de operaciones especiales de los carabineri ROS asaltaron cuarenta viviendas de compañerxs, llevando a cabo otra operación represiva contra el movimiento anarquista, bajo el nombre de “Operazione Ardire”. Dicha operación fue ordenada por la fiscal Manuela Comodi, de Perugia, que ordenó el arresto de 10 personas, 8 de lxs cuales en Italia, una a Suiza y otra a Alemania y la investigación de otras 24.

Lxs 8 compañerxs que fueron detenidxs en Italia, y que la jodida Prensa burguesa relaciona ya con FAI-FRI, son:

Stefano Gabriele Fosco
Elisa Di Bernardo
Alessandro Settepani
Sergio Maria Stefani
Katia Di Stefano
Giuseppe Lo Turco
Paola Francesca Iozzi
Giulia Marziale

En cuanto a las órdenes de arresto fuera de Italia, se trata del compa Marco Camenish, preso en las mazmorras suizas, y el compa Gabriel Pombo da Silva, preso en esos momentos en las mazmorras alemanas. Además, entre los nombres de lxs compas perseguidxs se encuentran también los de algunxs de lxs compas encarceladxs en Grecia por el caso de la Conspiración de Células del Fuego.

Posteriormente el 27 de agosto del 2012 es detenido Massimo Passamani y Daniela Battisti en la denominada Operación “Ixodidae”  una repetida operación represiva con registros en Trento y Rovereto por Asociación Subversiva (270 bis).

En esta ocasión estamos aquí frente a esta instancia del poder, no para pedir, ni demandar nada, sino para hacerle saber el Estado Italiano que nuestros compañer@s no están sol@s, que en cada rincón del planeta hay individualidades y colectivos solidarios con ell@s. Estamos aquí también para enviar un mensaje solidario a nuestr@s herman@s replesariad@s en el Estado Italiano, para hacerles saber que no están sol@s que en cada rincón de este mundo hay gentes libres que luchan irreductiblemente contra el Poder, contra la sociedad, que estamos por la destrucción del Estado en toda su extensión y expresión. Desde los valores que hacen funcionar esta maquinaria hasta sus instituciones y los personajes que las sustentan. En actos que deriven en la solidaridad revolucionaria que nosotrxs reconocemos. Ni un paso atrás en la lucha contra el poder, ni un paso atrás en la destrucción del Estado y de toda sociedad basada en el consumo, en la enajenación, en el terror de estado, en la explotación, en el progreso destructor y nocivo.

Enviamos un saludo fraterno de solidaridad para todxs lxs prisonerxs anarquistas en Italia, Grecia, Chile, España, México, Argentina, Bolivia… Y un fraterno saludo de fuerza para la compañera Felicity Ryder que esta actualmente en fuga.

Pese a todo esto…
Aquí estamos otra vez de nuevo.
No podrán pararnos… No podrán pararles

Muerte Al Estado… Vivir La anarquía!

México DF. 06 Marzo 2013

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CONTRIBUCION A LA LUCHA CONTRA LA CARCEL

Constantino Cavalleri

INTRODUCCION

Hemos decidido editar, como el comienzo de una serie de ediciones destinadas a actualizar un debate serio y alejado de las polémicas, rumores, “malos rollos”, etc. alrededor siempre de las luchas antirepresivas.

El texto del compañero Constantino creemos que, leído con el esmero que es preciso, aporta claridad al “agujero negro” en el que ha caído la estrategia de lucha contra las prisiones desde que fue lanzada en Octubre del año 1999.

Un “agujero negro” que es sinónimo de dejadez a la hora de incidir en ciertos aspectos de las luchas, mas allá de la también necesaria acción destructiva: la SOLIDARIDAD entendida como un recíproco compromiso de seriedad y constancia para con l@s compañer@s que están amenazad@s o en las garras de la represión; o, por ejemplo, la toma de los medios por los cuales la acción destructiva pase a tener una eficacia, una contundencia, que haga que la presión en pro de alcanzar los objetivos marcados suba muchos puntos de intensidad.

Hoy, echando la vista hacia atrás, hemos reflexionado mucho sobre nuestras propias carencias, límites y aciertos, que también han sido realidad.

Hemos constatado la inutilidad de ciertos planteamientos basados en la “espontaneidad” y en la aparente esquizofrénica carrera en pro de la legitimidad del discurso mas genuinamente subversivo; hemos sufrido, y no es exagerada la expresión, la carencia de un proyecto a medio plazo, proyecto este que nos hubiera hecho sobrepasar los límites de la supervivencia frente a la “vorágine” represiva, esto es, el diario combate para evitar ser cazad@s como alimañas por las “fuerzas del orden”. Y como no, y entre los aciertos, el habernos encontrado a nosotr@s mism@s como firme realidad en profunda subversión con esta mierda de existente, y el “gozo” de “vivir” la “vida” como nos dicta nuestro corazón y no como dictan los imperativos del Estado-Capital Europeo y multinacional.

Este ha sido el inicio de un periodo de reflexión y acción encaminado a, entre otras cosas, no volver a caer en la estupidez infantil del pasado, en lo que a las relaciones entre l@s compañer@s se refiere, y en este sentido, instigamos a ciert@s “compañer@s” (por escribirlo de alguna manera) a que abandonen la estrategia de “acoso y derribo” contra otr@s compañer@s que, además, están sufriendo en primera persona las realidades mas duras en torno a la represión del Estado.

Cipriano Mera, en su momento, y como tantos otros, por el único motivo de discrepar de la Santa Iglesia de la Acracia, también fue excomulgado y enviado al ergástolo…hoy la historia se repite, tanto da que sea en el sector radical de la Santa Inquisición, como en su sector moderado: las prácticas estalinistas del rumor, la calumnia, y las acusaciones falsas, perviven…que la historia no se repita una y otra vez.

En las próximas ediciones, ya en avanzado estado de preparación, profundizaremos mediante escritos propios y traducciones diversas en la crítica y en la acción que estamos desarrollando contra el Poder y la Autoridad en todas sus formas.

Hasta que la represión nos cace.

AGOSTO DEL 2001
GRUPO “GRANADOS Y DELGADO”

CONTRIBUCION A LA LUCHA CONTRA LA CARCEL

Este escrito ha sido elaborado después de la circulación en el seno del movimiento, del documento “CONTRIBUCION AL DEBATE I.A.I. Y ALGUNAS ACLARACIONES PARA LXS COMPAÑERXS”, con la intención de seguir con el debate abierto por aquel documento y revitalizar la lucha que se está llevando a cabo y abrir posibilidades concretas de su extensión a fin de reforzarla.

Antepongo también que nuestra contribución será socializada en el primer encuentro de la Internacional Antiautoritaria Insurreccionalista (IAI) para evaluar la posibilidad concreta de un interés común entre las realidades que participarán, respecto a una intervención sintonizada entre grupos e individualidades por extender la lucha y radicalizarla.
Es mejor que lxs compañerxs sepan que las consideraciones y propuestas adelantadas, no son fruto de elaboraciones abstractas o de descripciones lógicas de recorridos imaginados en el cerebro de alguien; en realidad detrás de ellas hay una experiencia de muchos años, de participación activa en el seno de del “Comité de solidaridad con el proletariado preso sardo deportado” entidad que fue de las primeras que puso a la luz de manera sistemática los montajes político-judiciales que luego desembocarían en detenciones y sucesivos juicios requeridos por los PM (Ministerios Públicos) Marini y Ionta.

LA LUCHA CONTRA EL F.I.E.S.

Desde la perspectiva de las pasadas luchas de los FIES y por una mayor incisividad, son necesarias algunas consideraciones que ilustren y fundamenten la lucha en el nivel actual donde se encuentra el movimiento en su complejidad (hay que tener en cuenta por su claridad las críticas y valoraciones expresadas por dos compañeros presos, en cartas que han circulado en el movimiento y que yo he tenido la ocasión de leer).

Doy por supuesto que los compañeros conocen el desarrollo de la lucha que surgió el pasado año en las cárceles del Estado español, llevadas adelante dentro y fuera de las prisiones y que se ha correspondido en el plano internacional y ha logrado al menos sensibilizar a la opinión pública sobre la cárcel especial y los momentos inhumanos y torquemadescos que la caracterizan.

A pesar de esto, nos hemos dado cuenta, porqué esconderlo, que la lucha presenta límites propios y que además manifiesta algunas no-coincidencias entre la voluntad de lxs presxs decididxs a ir adelante hasta la huelga de hambre indefinida, y el movimiento externo a las cárceles, que parece haber afectado a la fuerza creativa y la energía necesaria para poder unir aquella relación de fuerzas que obligue al estado en los objetivos que se proponen. Si mis actuales conocimientos y consideraciones reflejan en realidad por lo menos alguno de los elementos que caracterizan la lucha y la condición del movimiento en este instante, lejos de cada tipo de veleidad, creo que hay suficientes razones y perspectivas concretas para ir adelante más fuertes y preparados que antes. A condición, obviamente, de que todos los compañeros realmente interesados en la lucha concreticen voluntad y seriedad, que creo absolutamente indispensables.

También es necesario, respecto a esta contribución, añadir otros aspectos. A menudo se dan por supuestos, pero no lo son, ya que dan lugar a equivocaciones, incomprensiones, interpretaciones falsas y quién sabe qué otra cosa. Por esto es importante ser precisos al menos en este contexto para aclarar lo expuesto y las propuestas que nacen. Pido por lo tanto, un poco de paciencia y de atención a los compañeros, disculpándome por repeticiones, precisiones, explicaciones largas y cosas que pueden parecer superfluas. La intención no es de aburrir, sino de evitar incomprensiones y frivolidades, además de animar a profundizar en el análisis.

LA SOLIDARIDAD

La solidaridad en el ámbito revolucionario es el momento en que, además de las diferencias existentes, las entidades revolucionarias -individuales y colectivas- se manifiestan y se refuerzan entre ellas reconociendo recíprocamente la validez de cada una.

Tal manifestación de solidaridad puede ser expresada de mil maneras: desde la contribución económica para financiar las actividades llevadas adelante, a la correspondencia con quienes son golpeados por la represión, desde los actos esporádicos de sabotaje, a la intervención en las plazas públicas. Y las mil maneras de hacer sentir la solidaridad con la lucha de los presos que se han llevado a cabo, algunas con éxito, a pesar de las carencias y de los límites que han surgido. Sin embargo, la manifestación de solidaridad más efectiva es la de hacer propia la lucha en su complejidad, extendiéndola en lo social y en los territorios, a fin de agrandar los frentes de la lucha misma, dentro y fuera de las cárceles, sin por ello, impedir o forzar a quienes creen que deben actuar según sus métodos y sensibilidad.

LA LUCHA COMO ATAQUE

Por lo que a mi refiere, entiendo la lucha en todos sus aspectos como ataque al dominio.

En el caso de la lucha contra las cárceles, la entiendo como ataque al poder del Estado-Capital para imponerle la abolición del régimen de encarcelación especial (aislamiento), el fin de la dispersión de los presos, la excarcelacion de los presos con enfermedades incurables.

El contenido de la lucha específica contra la cárcel, obviamente no impide el objetivo que nos empuja a la lucha: la destrucción de las prisiones. Pero esta perspectiva que anima a todos los anarquistas y antiautoritarias, no es la perspectiva en la que creen todos los presos, ni todos sus familiares, ni todos los que por una motivación cualquiera puedan simpatizar y participar en esta lucha.

Por lo tanto, con todo esto es posible viajar juntos, si como mínimo, hay algunos elementos de la lucha misma, que metodologicamente la caracterizan como espacio de nuestro interés, y sobre lo cual estamos dispuestxs a dar nuestras energías. Uno de estos elementos es precisamente entender la lucha como ataque. El concepto de ataque como, creo, estará claro para todos, no expresa exclusivamente aquella práctica que en el inmediato produce destrucción o daños materiales visibles, acciones “espectaculares” aunque éstas sean esporádicas.

Por ataque entiendo cualquier manifestación concreta de rechazo a compromisos y mediaciones con el poder que se combate.

Dentro de una óptica de lucha esto es muy importante, porque pone en evidencia que una actuación en perspectiva conecta toda una serie de prácticas, de acciones, de manifestaciones en que la lógica del ataque es evidente en el conjunto de la intervención; también si sus aspectos particulares podrían a menudo no resultar en lo inmediato como ataque.

UNA LUCHA ESPECIFICA

La lucha contra el FIES es una lucha que quiere alcanzar objetivos específicos, parciales. Aunque nuestra perspectiva es y será la destrucción de las prisiones junto a la sociedad que la engendra. De este modo logra catalizar interés y participación de grupos más o menos amplios de presxs y de población , porque concuerdan con los objetivos que se proponen.

También este elemento es muy importante y hay que tenerlo siempre en cuenta a fin de evitar -en lo posible- más rupturas de quienes estamos en la lucha, por motivos ideológicos.

RUPTURAS, DIFERENCIAS, DISGREGACION

Uno de los aparentes puntos de debilidad del movimiento anarquista y antiautoritario en general, que se manifiesta también en la lucha específica contra el FIES, es debido a la disgregación existente entre diferentes realidades -ya sean individuales o colectivas-, desde las rupturas en el plano de las relaciones personales, hasta las diferencias de sensibilidad y las diferentes maneras de lucha.

Creo que estas diferencias, cuando no sean una competición, para establecer, en una dañina e inútil graduación, quién es más anarquista, no solamente son superables, sinó que son extremadamente positivas.

Para no caer en una simple petición de principio, la positividad de la diferencia tiene que manifestarse como riqueza real del movimiento: y la única manera que puedo concebir, es la de crear una metodología de relación que en la lucha y por la lucha produzca ataque concéntrico y sintonizado de todas las fuerza en juego. No afirmo ni la necesidad de “recomponer” rupturas pasadas, ni la necesidad de colaborar codo a codo entre quienes no existe afinidad. Esta lógica pacificadora de “abracémonos todos” no me interesa para nada. Sí afirmo que es posible, en medio de rupturas, fracturas y diferencias -obviamente dentro de la práctica del ataque entendida como la he explicado antes; es decir en el desorden de la lucha- dar cuerpo a un ataque conjunto que represente un frente unitario que rodee al Capital-Estado por todas partes provocando la energía y la potencia necesaria, por lo menos, para imponer los objetivos prefijados de las luchas que se están llevando a cabo.

Obviamente, todo esto depende en gran medida de la seriedad de todos nosotros, a parte claro, del método.

LA EXTENSION DE LA LUCHA

Si el punto de partida de la lucha son objetivos específicos (fin del FIES, de la dispersión de los presos, excarcelación de los presos con enfermedades incurables) no es cierto que el enemigo al que se golpea se encarne en las estructuras-instituciones específicas aplicadas a las prisiones. Las instituciones carcelarias son sólo una parte, un aspecto de la manifestación real del Estado-capital, cuya constitución depende de la interrelación entre cada una de sus partes: desde las instituciones político-militares-judiciales, a las del control y manipulación de las informaciones; los centros productivos y distributivos de la mercancía así como las sedes del capital financiero.

Esta complejidad de interrelaciones y estructuras es el enemigo real, por tanto nuestra lucha no puede limitarse a golpear un sector, un aspecto, un momento particular.

Del mismo modo, los tres objetivos que nos hemos puesto en la lucha contra el FIES, son objetivos válidos en otras situaciones diferentes que superan las fronteras del Estado español. En Francia, por ejemplo, en Cerdeña, en Alemania, en Italia, etc…aquellos mismos objetivos podrían catalizar e interesar además de a los presos, a partes de la población sensibles al problema. La lucha por lo tanto no puede referirse sólo a los presos y al movimiento existente en el territorio español; además de que el estado español no es más responsable que otros estados y que el capital con quien se interrelaciona y de quien representan tan sólo aspectos específicos cuyo deber es controlar un territorio determinado para que la explotación y la ganancia puedan actuar con la garantía necesaria para la estabilidad social.

Si a esto añadimos el hecho -espero aceptado por todos- que la solidaridad más productiva respecto a los presos y a la lucha que se está llevando a cabo, es la de hacer propia la lucha, extendiendo la misma donde vivimos, se puede concluir que la extensión de la lucha, sea en el plano territorial o en la individualización del enemigo, es un momento imprescindible que nos implica a todos directamente.

Se trata solamente de dar a la lucha (o por lo menos intentar) continuidad y sintonización para que sea más incisiva.

LUCHA Y REPRESION

La represión no es un momento concreto, sinó que comparte la existencia del poder en cada uno de sus momentos. Represión que se manifiesta de mil maneras, con mil caras y que en nuestro momento actual no excluye ninguno de los aspectos de la existencia. Represión que puede actuar casi sin perturbar, porque el Estado-capital se perpetúa en una situación social de consentimiento generalizado. El régimen democrático presente, esencialmente creado y sostenido, directamente o indirectamente, por el consentimiento generalizado o por la ausencia de movimientos de masa claramente disidentes y radicales, no admite situaciones de choque generalizado porque esto significaría reconocer la inexistencia real de los cimientos sobre los cuales se sostiene y reproduce.
Desde aquí, la particular atención reservada hacia aquellos movimientos que, saliendo del propio control y de las vías esterilizantes de la protesta ordenada y manipulada de los organismos “correctos”, se arriesga a representar en el contexto social los referentes sobre quienes se podrían catalizar atenciones y movimientos más o menos amplios de parte de población excluida de los modelos vigentes de existencia. Y de aquí el intento de criminalización de compañeros, grupos revolucionarios y rebeldes sociales, a fin de hacerles pararrayos virtuales y negar la existencia de manifestaciones de disentimiento por parte de estratos sociales.

Si la criminalización de compañeros y rebeldes tiene esta función y sucede de esta manera, es evidente que la lucha que llevamos adelante no se puede desligar del contexto social, de esos estratos de población reclusa o no, que participando de esta lucha crean preocupación al poder en tanto que abren perspectivas reales insurreccionales radicadas en las necesidades de las clases excluidas. Esto significa que la lucha no es tan solo NUESTRA, sino que es una lucha de todos las que participen en ella, de quienes la hacen propia.

Cuanto más tiende a extenderse la lucha en lo social, tanto más dura será la represión y las tentativas de represión, además de las manipulaciones directas para hacer añicos y separar la aportación de los componentes radicales de los estratos de población que la llevan adelante.Sería un grave error ayudar al Estado-capital, en su fundamental acción de defensa, no preocupándonos de actuar y dar estímulos concretos y metodológicos para que la lucha pudiera progresar en los términos debidos del ataque también sin nuestra presencia, y no obstante las operaciones represivas que de vez en cuando nos golpean. Es indispensable explicitar los juegos y las finalidades del poder y poner en evidencia cómo el objetivo del Estado-capital no es la detención en si de los revolucionarios y rebeldes sociales, sino el de poner fin o erradicar la lucha misma.

La detención de la compañera y del compañero de Madrid, además de la orden de detención del otro compañero, las excarcelaciones y la posterior detención de uno de ellos, con todo lo que ha implicado en términos de manipulación mediática, tiene su raíz exactamente en esta estrategia propia del poder constituido. No es casualidad que el contenido de los mensajes mediáticos se concentre exclusivamente sobre la transposición de la lucha desde sus términos reales hasta aquellos criminalizantes y por esto, en el fondo tiene como objetivo separar la manera de actuar de los compañeros y rebeldes sociales de aquellos estratos populares que se han solidarizado y han participado personalmente en la lucha.

Una parte por lo menos de nuestra futura actividad tiene que ser la de mantener y extender en lo social, en la calle, en las manifestaciones de cada lugar, en las asambleas públicas y en nuestros instrumentos editoriales, aquellas aportaciones y connivencias con los estratos sociales interesados y que participan en la lucha y que contribuyen de este modo a poner en peligro la estabilidad del sistema.

La extensión de la lucha entendida así, nos da una perspectiva bien diferente de la actual. Para estimular la lucha no son ya tan solo los compañeros y rebeldes sociales del suelo ibérico, sinó también todos nosotros, cada uno en su tierra. Y hacer frente a los problemas relativos y emergentes de la lucha -el estancamiento que se manifiesta, los límites que ya conocemos…-, ya no es tan solo cosa exclusiva del movimiento ibérico, de comportarnos como simples “observadores”.

Es desde esta perspectiva, en la que nos vemos todos directamente implicados, que aparece otro elemento importante: o sea que de la extensión de la lucha resultarán reforzadas las situaciones específicas, también las organizativamente más débiles (porque sean numericamente inconsistentes o porque atraviesen condiciones de particular carencia organizativa, o de cansancio, etc…)

Desde la extensión a diferentes realidades territoriales y diferentes movimientos, la lucha puede lograr una continuidad en el tiempo y proyectarse en la práctica como indefinida.

LA CUESTION ORGANIZATIVA

Si la perspectiva de la extensión de la lucha resuelve algunas problemáticas y responsabiliza en primera persona todas las situaciones del movimiento, por otro lado abre la cuestión organizativa.

Es evidente que la cuestión se plantea tan solo para aquellos que ven en la organización un instrumento, un medio válido para reforzar la lucha. En este sentido el problema es exclusivamente de método, en cuanto concierne al modo de relacionarse entre compañeros y cosas necesarias para la lucha, salvaguardando y si es posible, enriqueciendo la autonomía de todos y dotándoles de medios para ampliar su posibilidad de acción.

Se trata entonces de poner en pie posibilidades organizativas, donde todos las que participan en la lucha tengan ocasión de intercambiar experiencias, de socializar proyectos y perspectivas, de conocer situaciones y entablar relaciones que después cada uno continuará por su cuenta.

La informalidad que muchos de nosotros ya practicamos a ”pequeña escala” y que la propuesta de la IAI estimula a practicar a gran escala, cuya posibilidad es subrayada en la “Contribución al debate IAI y algunas aclaraciones para los compañeros” se presenta en lo global aunque hace especial referencia a la lucha contra el FIES. De hecho, la continuidad de la lucha, sea en un plano territorial o sea en un plano temporal, engendra continuidad de relaciones, de informaciones, de intercambio de experiencias entre todas las realidades participantes en la lucha. Esta continuidad está parcialmente obtenida con el contacto directo entre situaciones de movimientos: aquellos que ya tienen relaciones y conocimientos y que ya han madurado un cierto grado de afinidad o confianza. ¿Y las otras realidades?¿ aquellos nuevos que se acercan a la lucha, aquellas que también, conociendo las respectivas existencias no tienen relaciones por mil motivos, aquellas que por dificultades financieras no pueden contactar con las demás en la inmediatez de las necesidades impuestas de la lucha?

No podemos olvidar que las cartas de dos compañeros presos FIES hechas circular en el seno del movimiento, hacen referencia exactamente a las carencias que se han manifestado en la lucha, en buena parte por motivaciones organizativas y metodológicas: no debemos creer que las problemáticas relativas al “mal rollo” entre individualidades y grupos, a fracturas entre diferentes realidades, se resuelvan por si mismas y sin influencias nefastas para la lucha. Por esto tenemos que encontrar soluciones posibles ahora mismo.

Yo creo que es positivo intentar superar el “impasse” organizativo en la informalidad misma de las relaciones, y la única manera que puedo concebir es la de dar vida a encuentros periódicos del todo informales respecto a su desarrollo, en los cuales la asamblea de los participantes no sea deliberativa para nada, sino que sea exclusivamente un momento de socialización de las experiencias, de informaciones, de proyectualidades, de tensiones, de intercambio de maneras de ver, de debate, de conocimiento de la lucha específica.

Estas ocasiones de encuentros generales, podrán ser a su vez, lugares aptos para extender conocimiento, relaciones, afinidades, además de ser lugares de posibles intercambios de medios, instrumentos, metodologías, capacidades y también de naturaleza económica y financiera.

Otro aspecto importante, es que estos momentos de encuentros generales, excluyen funciones intermediarias, o sea, aquellas tareas a menudo atribuidas a grupos y compañeros que tienen contactos directos con aquellas realidades con quienes no queremos relacionarnos.

Las socializaciones que se crean en el ámbito de la asamblea general de estos encuentros, hacen referencia a todos los presentes, y cada uno al final hará sus elecciones más apropiadas.

No se trata de solucionar las rupturas que se han dado sinó de reducir sus consecuencias negativas.

LA CUESTION REPRESIVA

Se ha evidenciado, desde muchas partes, que estos encuentros generalizados, también con el evidente beneficio que crean, en general y para las luchas específicas, sirven de “monitoraje” en ocasiones donde las fuerzas y estructuras de poder pueden de manera sistemática “fichar” a la vez a todos los participantes, en su tarea de represión. Esta observación la considero seria y admito que no la había tenido en cuenta, quizás porque di por descontado algunas cosas.

Nosotros no somos la vanguardia de nadie, sino de nosotros mismos. Todo lo contrario la metodología que explicamos, estimular en todos los sentidos a negar validez a cualquier forma de vanguardismo, delegación y representatividad. Nuestra participación en las luchas sociales, desde esta manera de ver las cosas, es estímulo directo, concreto, a la acción directa, a la autogestión de las luchas, a la autonomía total de todos los que hacen suya la lucha. El hecho de que seamos insurreccionalistas aclara además nuestra manera de actuar, el estímulo que damos a partir de las luchas específicas sociales en función de la insurrección generalizada.

Si hubiéramos tenido la fuerza de concretizar una insurrección que tan solo potencialmente hubiera tenido posibilidad de destruir el actual contexto social, no estaríamos aquí discutiendo sino que nos hubiéramos dedicado a otras cosas. Si tuviéramos esta fuerza y no la hubiéramos concretizado en insurrección seríamos imbéciles. Y como no creo que seamos imbéciles, y no me parece que estemos en un contexto insureccional, es evidente que esa fuerza no la poseemos.

Esto significa que tenemos que actuar, con la metodología insurreccionalista, así como actuamos por empujar diariamente las luchas sociales donde participamos. Nuestra actividad en cuanto a las luchas sociales es evidente. La manifestamos en plazas, calles y en todas esas ocasiones donde la población o parte de la misma la expresa en disidencia y lucha. Es cierto que los estímulos que damos no son de naturaleza legal, pero es obvio que si conduzco un coche y no tengo carnet intentaré que no me pillen los maderos, que enseguida me detendrán.

En un contexto social basado en el consenso generalizado, real o virtual no tiene importancia, nuestra forma de actuar pública para incidir en lo social (de forma limpia, sin engaños) da un miedo horrible al poder precisamente porque nuestros estímulos no son de naturaleza vanguardista ni tampoco desatados o lejos del sentido común y de sus posibilidades de comprensión. Es por eso que la represión del Estado-capital tiene como objetivo separar y separarnos de los contextos de luchas sociales, criminalizándonos a nosotros y a nuestras acciones o dejando entender que algunas acciones son justas (si están esterilizadas dentro de mecanismos de demandas lícitas, pero legales) o injustas (si rechazamos la práctica burócrata-legal de los anestesistas sociales e institucionales, pero legales) Es por esta razón, yo creo, que el reto al poder actual del Estado-capital tiene que ser principalmente en el plano social, con nuestra manifiesta participación en las luchas, en las protestas, en los ataques espontáneos.

En este contexto tiene razón de ser la metodología de la organización informal, tanto a un nivel amplio como a uno específico, a pesar de que el Estado-capital nos empuja a la clandestinidad insistimos en la necesidad de permanecer juntos en las luchas sociales. Suponiendo que el poder constituido y la red telemática de información todavía no ha finalizado o que existen fallos en la centralización de los datos a nivel europeo o más (no lo sabemos, pero lo imaginamos) el monitoraje y el fichaje que las fuerzas policiales pueden hacer de estos encuentros generales, no modifica sustancialmente nada respecto a nuestra manera de hacer frente a la lucha, y esto que conste.

Obviamente esto no excluye que los compañeros estén atentos y que pongan todas las condiciones para evitar descuidos de cualquier clase.

Esto por supuesto no excluye posibles intentos criminalizantes de construir montajes para perjudicarnos (como ya ha pasado) justamente porque son montajes que pretenden separar nuestra lucha de lo social, de separar la insurrección de los movimientos sociales reales, nuestra reacción no puede ser la de radicalizarnos todavía más en estos movimientos, sino amplificar aún mas nuestros estímulos en sintonía con lo que piden las luchas.

De otro modo, teniendo ellos la fuerza material de hacernos desaparecer a todos, de un modo o de otro; un poder que se rige por el consenso generalizado debe tener también el poder de gestionar esta desaparición frente al consenso en el que se rige, fuerza que evidentemente no tiene, por ahora, puesto que ha optado por la estrategia de alejarnos a nosotros y a nuestras acciones de los contextos reales de la naturaleza social, que se manifiestan como rupturas respecto a la estabilidad del sistema. constantino cavalleri.

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Refleccion de la coordinadora informal anarquista entorno a la Praxis.

 

Compañer@s:

Esto no es un comunicado. Es una reflexión. O, más bien, es una apelación. Un alarido que vocifera a los cuatro vientos lo que pensamos.

Por eso, está dirigido sólo a aquell@s que quieran escucharnos. No intentamos convencer ni mucho menos sentar Cátedra desde la “pureza” de las ideas.  Únicamente, apelamos a la praxis. Es decir, a la correspondencia de las ideas con la práctica. Una vez más, vemos ―no sin lamentarnos― que como reza el refrán: “una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace”.

Hemos leído las declaraciones de los abogados defensores de Ramsés Villarreal Gómez, Pedro Suárez (primero) y Juan de Dios Hernández Monge (después), donde afirman que exigirán una indemnización monetaria por lo que procederán “a demandar acorde a derecho” a la Procuraduría General de la República (PGR),  por “abuso de autoridad, robo, tortura psicológica, difamación y los delitos que resulten”, basándose en el artículo tercero de la Ley Federal para Prevenir y Sancionar la Tortura ―presentada por el Poder Ejecutivo (Carlos Salinas de Gortari) y aprobada por el Poder Legislativo en 1991―, que señala: “comete el delito de tortura el servidor público que, con motivo de sus atribuciones, inflija a una persona dolores o sufrimientos graves, sean físicos o síquicos, con el fin de obtener, del torturado o de un tercero, información o una confesión, o castigarla por un acto que haya cometido o se sospeche ha cometido, o coaccionarla para que realice o deje de realizar una conducta determinada”.

No nos asombran las afirmaciones de estos abogados provenientes de ese mejunje político perredista-zapatista-progresista-socialdemócrata (sabemos lo que son y a lo que aspiran); pero sí nos sorprende que Ramsés Villarreal Gómez, se una a esta farsa.

Pensamos (o queremos pesar) que Ramsés se encuentra bajo una fuerte presión emocional e, involuntariamente, se ha dejado arrastrar por estas  aguas pestilentes. Conocemos bien a estos embaucadores, sabemos que siempre están sedientos de botín político y económico. En su momento, salimos a la palestra pública para aclarar (durante su detención) que Ramsés Villarreal Gómez, no formaba parte de nuestra Coordinadora ni era integrante de ninguna de las células anarquistas que habían optado por el ataque directo al Estado-capital. Con esta aclaración hacíamos un llamado urgente a la solidaridad directa reclamando su liberación.

Que fuera “inocente” o “culpable”, jamás fue la motivación de nuestro comunicado. De haber sido “culpable” le hubiéramos defendido con igual ahínco, porque asumimos claramente quines son nuestros enemigos y sabemos que estamos en guerra, que somos participes de la guerra social y que en ella sólo existen dos bandos: Opresores y oprimid@s.  Estos criterios se unifican sustancialmentesobre la base común de los intereses de l@s excluíd@s.

Por eso, nos parece oportuno señalar los peligros implícitos en semejante aberración. Con la aceptación del papel del Estado como “impartidor de justicia”, no sólo estamos reconociendo su sistema de leyes y controles sino, además, estamos ratificando su razón de ser, reduciendo la opresión y la explotación realmente existente, ejercida por el Estado-capital, a la “buena administración de la justicia”. Sobreentendiendo que toda la infamia de este sistema de muerte, toda la opresión, toda la explotación y toda la exclusión de este mundo se limita al buen funcionamiento del Estado-capital. Según esta lógica, todo lo que requerimos son “buenos policías” en vez de policías torturadores, “jueces justos” en vez de jueces corruptos, “gobernantes buenos” en vez de gobiernos malos, el Estado democrático en vez del Estado autoritario. Satisfacer las necesidades de los súbditos jamás ha sido un inconveniente para el Estado-capital;  su única preocupación es no ser reconocido, porque su mayor peligro radica en que dejemos de sumirnos como súbditos. Sabe que, en última instancia, el buen funcionamiento del sistema le refuerza.

Es por eso que en esta ocasión no emitimos un comunicado sino que llamamos a la reflexión colectiva. Apelamos a la praxis.

¡Por la extensión de la guerra social!

¡Por la autogestión de la lucha!

¡Por la destrucción del Estado-capital!

¡Viva la Anarquía!

Coordinadora Informal Anarquista

22 de octubre de 2009, México, Planeta Tierra

CIA -Coordinadora Informal Anarquista

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 La lucha anarquista ante la represión

En los últimos tiempos la represión periódicamente se ha ensañado contra la lucha anarquista. Dentro de pocos días Sergio L.D. será juzgado en Barcelona, acusado de múltiples destrozos durante la manifestación anti-cumbre Europea de 2002 que se celebró en dicha ciudad. Hace apenas unas pocas semanas lxs compañerxs anarquistas de la razzia de Septiembre de 2003 fueron juzgadxs y algunxs condenadxs a penas de 7 años de prisión. Recordamos también a diferentes compañerxs presxs: Córdoba, lxs compañerxs de Aachen (Alemania), Roberto Catrino, Edu García, Rubén…
Igualmente el pasado 9 de mayo 4 compañeros anarquistas de Barcelona fueron detenidos siendo puestos en Libertad con cargos a los pocos días. Justo un día antes la Audiencia Nacional empezó a tramitar la fecha del juicio para los compañeros detenidos en febrero de 2003 en Barcelona, Viladecans i Almeria: Emilio, Fran, Nando, Carlos y Juanma. Ahora mismo la situación represiva es la mayor de las últimas décadas, teniendo en unas pocas semanas el juicio en la Audiencia Nacional el juicio de los comapañeros de febrero de 2003 que supondrá, si no hay algún tipo de pacto con la fiscalía, pensa de prisión para varios de los compañeros encausados.
La reacción de la lucha anarquista de apoyos a presos se ha transformado en uno de los elementos más activos: colectivos, asambleas, actos, cajas de resistencia, manifestaciones, sabotajes… Los golpes del Sistema se han sabido digerir de una manera más que aceptable, se han experimentado nuevas formas de coordinación y de extensión de la lucha, en la mayor parte de los casos alejándose de los viejos formalismos y ahondando en las relaciones de afinidad…
Sin embargo cabe preguntarnos en donde estamos… ¿Dónde el Sistema nos quiere o donde nosotrxs queremos? Cierto es que la lucha solidaria de apoyo a lxs compas presxs es positiva en muchos aspectos, ya que cualquier movimiento social combativo será reprimido por el Poder y debe saber defenderse y crear los mecanismos necesarios de resistencia y ataque ante dicha situación. Sin embargo nuestra lucha se está encuadrando casi exclusivamente en la lucha de apoyo a presxs, y esto, compañerxs, a mi juicio, es un grave y tremendo error.
Desde una perspectiva insurreccional el apoyo a lxs compas presxs ha de ser fundamental, pero no ha de ser el único frente de lucha. El movimiento real anarquista ha de intentar generalizar la insurrección individual y colectiva en otros campos. Actualmente la lucha anarquista se encuentra aislada socialmente y nuestros esfuerzos se dirigen exclusivamente a la defensa de nuestrxs presxs. Estamos ante un panorama proclive a las insurrecciones más allá del estricto ámbito libertario, sin embargo apenas incidimos en luchas de este tipo. El Sistema se encuentra con diferentes problemas que le podrían desbordar: especulación inmobiliaria, corrupción política y económica, vejaciones cada vez mayores a lxs inmigrantes, mercantilización aún mayor del Sistema Educativo, trabajo cada día más alineante, problemas energéticos… Sin embargo, ¿Donde nos encontramos nosotrxs ante estos sucesos? Pues defendiendo a nuestrxs presxs y poca cosa más. Conflictos como el de Gamonal o la leve participación en convocatorias contra la especulación son las únicas muestras de la extensión de la lucha anárquica más allá del fenómeno presista.
Por presismo me refiero a la actual situación, aunque también se podría llamar “pesimismo”, ya que la represión, de tanto sobarla, está produciendo un efecto desmoralizador, tanto que más de unx necesita de medicación para poder sobrellevar la cuenta cada vez mayor de compañerxs presxs y encausadxs… Bien es cierto que la represión nos empuja a seguir luchando, pero también socaba la moral y termina “quemando” a más de unx. Es habitual en el entorno libertario encontrar a compas completamente desmoralizadxs, otrxs completamente inmersos en la paranoia, otrxs que su única actividad es asistir a reuniones de apoyo a presxs y a escribir a los “mártires de la causa”. Por otro lado la represión al actuar contra los elementos más radicales de la lucha hace que la gente que quede libre, en muchos casos, ni tan siquiera sea “afín” a esta gente. Es decir, en algunos casos la gente que decide apoyar a lxs presxs son personas que en muchos casos tienen modos y maneras de actuar mucho más moderadas que la propia gente presa. Esto ha producido algún que otro comunicado llamando a la calma o a llamamientos a “que no se lie en ninguna mani que no queremos tener más presxs”. Resulta más que curioso, y me viene a la cabeza aquel panfleto de hace unos años llamado “el fin del presista es el fin de las cárceles”, fiel retrato de este tipo de ambiente, actualmente dominante en la lucha cotidiana anarquista. Un paralelismo con el “presismo” sería el engancharse a alguna droga, cuando te das cuenta es muy difícil salir…
Todos los esfuerzos de coordinación que se producen por el apoyo a presxs, las campañas, publicaciones, actos, manifestaciones, sabotajes son importantes, pero enfocar la lucha únicamente por este camino nos ha llevado a la cloaca del presismo y al desperdicio de ocasionas para generalizar la revuelta y la insurgencia. Imaginemos que todos esos esfuerzos que se dedican al apoyo a presxs se dedicaran a la extensión de la revuelta. No olvidemos que nosotrxs, a la par que anarquistas, somos parte de un entorno social. Y no somos lxs únicxs que se movilizan. Lxs excluídxs de este Sistema cada vez se encuentran más hartxs, qué se produzcan disturbios en un botellón o en la “¡Celebración de un título liguero y una Champions!” deja vislumbrar como en gran parte de la

población hay bastante, por decirlo de alguna forma, “tensión acumulada”. O es que nos pensamos que somos el culo del mundo y somos lxs únicas que detestamos nuestra cotidianiedad… La conflictividad puede aparecer en cualquier momento, y bien es cierto que en un botellón o en una celebración deportiva poca cosa podemos sacar, pero hay síntomas de que la gente cada vez está más quemada. Donde debemos de estar para mejorar nuestras condiciones objetivas para alcanzar la Libertad y la Autogestión. ¿Encerradxs en el “guetto” o en primera fila de cualquier conflicto social que tenga una base afín a nuestras ideas…?
Y si lxs anarquistas extienden y participan en la conflictividad social, no siendo vanguardia de nada, pero si siendo anarquistas en formas y en actos, podrán hacer que las insurrrecciones irracionales periódicas puedan ser auténticos conflictos conscientes y revolucionarios. Una lucha en ese contexto puede mantener incluso mejor el apoyo a lxs presxs, ya que nuestrxs presxs no serán sólo nuestros, la represión se extenderá a otros estratos sociales y lxs “nuestrxs” formarían parte de la represión social generalizada.
Debemos de mejorar nuestra propaganda, fomentar nuestros espacios sociales abiertos, utilizar la coordinación que se está consiguiendo en el entorno exclusivo de apoyo a presxs para coordinarnos en más temas, campañas, acciones… Extender nuestra lucha en otros campos, junto a los estratos excuídos de esta sociedad, extender los sabotajes y realizarlos con la mayor seguridad posible no sólo como apoyo a lxs compas presxs. Imagínemos sabotajes contra la especulación, en solidaridad con la inmigración, un conflicto social contra el Poder, contra la mayor mercantilización de la educación, con huelguistas combativxs…
El Sistema nos quiere donde quiere, encerradxs en la caverna presista, mientras la extensión de la insurgencia queda reducida al guetto, mientras tanto la ocasiones pasan por delante de nuestras narices. Una lucha anárquica extendida en el seno de la conflictividad social real es donde no nos quieren, por suerte para ellxs aún estamos muy lejos de esa situación.

Severo Rosci  

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